Así es como Ignacio pilota un dron agrícola que hace el trabajo del campo, desde el aire: mapea y fumiga
La imposibilidad de entrar a las parcelas con tractores por la lluvia abre la puerta a una tecnología que ya se usa para todo tipo de cultivos y hasta para controlar plagas
Toledo - Publicado el
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Una empresa agrícola de Albacete lleva ya tres años revolucionando las labores del campo con el uso de drones. Su trabajo consiste, básicamente, en mapear la parcela desde el mando, preparar el producto necesario, cargarlo en el dron y enviarlo a trabajar. Al principio, la necesidad de no poder trabajar con el tractor por las lluvias fue la principal puerta de entrada para esta tecnología.
Ignacio Romero, de Aplicaciones Aéreas Manchegas, lleva 3 años usando su dron tanto en Castilla-La Mancha como fuera de ella, para monitorear y fumigar el campo. Sin embargo, una vez los agricultores comprueban que el sistema funciona, recurren a él por otras razones, como no tener que parar de regar, no romper el sistema de riego o simplemente no pisar el cultivo.
Nos cuenta Ignacio que esta semana, por ejemplo, se encuentra con un cliente de cereal en Toledo; lo conocieron hace varios años cuando no pudo entrar con el tractor a su explotación, y ahora les encarga los tratamientos "una vez el cultivo está más avanzado".
Más allá de la agricultura
Las aplicaciones de esta tecnología van más allá de los cultivos tradicionales como el cereal, las lechugas, el brócoli o la alcachofa. Durante el verano, estos drones han realizado los tratamientos antimosquitos. Ignacio y su dron han trabajado para el ayuntamiento de Albacete y otras zonas de la costa, un método que también se ha aplicado en fincas privadas con aguas encharcadas con resultados "muy efectivos".
Otro uso llamativo ha sido la solución a un problema para los envasadores de guisantes. Tenían un inconveniente con un caracol de tamaño similar al guisante que se colaba en el sistema de limpieza. La solución llegó desde el aire: "Estuvimos aplicando un producto para que el caracol cayese al suelo", explican. De esta manera, se aseguraba que a la cosechadora no llegara a pasar ningún caracol.
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