Así han vivido estos albaceteños el Coronavirus
Testimonios emotivos con los que te sentirás identificado en estos tiempos de pandemia

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Madrid - Publicado el - Actualizado
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TESTIMOMIO1. Luis Broseta Viana. Médico Internista.
DESDE EL HOSPITAL DE ALBACETE
He buscado en el diccionario la palabra RESILIENCIA. Y dice esto: En psicología la capacidad que tiene una persona para superar circunstancias traumáticas y adversas adaptándose y sobreponiéndose. Pues parece que la vamos a necesitar, individualmente y como sociedad.
En el hospital, con las secuelas de todo lo que hemos pasado en la primera ola de la pandemia nos enfrentamos a la segunda. Hemos visto morir a mucha gente y en soledad. Hemos trabajado con escasos medios viendo como enfermaban también nuestros compañeros (algunos han precisado ingresar, algunos también han muerto). Los ánimos y las fuerzas están tocadas. Además, las respuestas que la ciencia nos da sobre esta enfermedad todavía son escasas, de hecho se ha comprobado que algunos tratamientos que utilizamos en la primera ola no sirvieron. La vacuna no va a llegar rápido y no sabemos si será eficaz y segura. La economía se nos hunde. He acompañado a enfermos que además han perdido su trabajo o su negocio por la pandemia. Vivimos un tiempo duro de muchas pérdidas, de mucha gente en la cuneta.
Desde hace tiempo me acompaña en mi consulta un dibujo del “buen samaritano”. Me ayuda en mi día a día con los enfermos. En el se ve como el samaritano carga en una mula a un hombre medio muerto, apaleado en un camino. Tras haberlo curado lo lleva a una posada para que se recupere. Ya lo sabéis por la parábola, previamente habían pasado un sacerdote y un levita (hombres de la religión y el templo) por allí pero “dieron un rodeo” y pasaron de largo. Como creyente le pido al Señor que en esta situación tan dura me ayude para que no de ningún rodeo ante tanta gente en la cuneta, ante tanto sufrimiento. Lo primero el hombre y su dignidad delante del sábado y la ley. ¿De que nos servirá a los cristianos de hoy los ritos, la observancia estricta, lo sagrado, el incienso, los canticos y capisayos, las novenas y adoraciones… si no nos conmovemos hasta las entrañas con el sufrimiento como lo hizo el profeta de Galilea?
Jesús ayúdanos a ser trabajadores por un mundo mas humano. Cuidaros para cuidar a los que tenéis a vuestro lado.
TESTIMONIO. 2- Lidia Figuerola Sanchis. Jefa del Servicio de Logística. Gerencia de Atención Integrada de Albacete
IMPRESIONA QUE ALGO TAN PEQUEÑO COMO UN VIRUS PROVOQUE TANTO DAÑO
Hemos vivido una emergencia sanitaria sin precedentes y cada uno, desde su posición, se ha esforzado por dar lo mejor de si mismo. En esta crisis desconocida, mi experiencia de décadas de trabajo no era suficiente para luchar con éxito; así que fue la vocación la que tuvo que hacerse más patente que nunca. Pero la parte vocacional no te la enseña nadie. Por ello, hubo un momento en que me pregunté: ¿Cómo puedo ser instrumento de Dios en medio de mis compañeros sanitarios?
Como Jefa del Servicio de Logística del Complejo Hospitalario, mi profesión no consiste solo en ejercer una labor de vanguardia. Vanguardia también significa dar generosamente la mejor respuesta posible ante imprevistos como los que nos ha tocado enfrentar.
Y estar a la vanguardia ha significado en la práctica, recibir y canalizar con dinamismo y entrega las pequeñas y grandes donaciones materiales a nuestro hospital con que la Sociedad de Albacete ha querido mitigar tanto sufrimiento.
La ciudadanía de Albacete empezó a dar muestras de una enorme generosidad a partir del día del Padre. Fueron ayudas centradas en las necesidades que el mercado nacional e internacional había discontinuado el suministro. Hubo que coordinar y atender con eficacia el fenómeno social surgido, en un sinfín de colaboraciones.
Hoy quiero destacar las de esta gran Diócesis de Albacete, con su Vicario General D. Julián Ros, como portavoz. Con él trabajamos cercanamente durante los 3 meses críticos de la pandemia en varias actuaciones que deseo remarcar:
• Compra y donación de 4 respiradores de cuidados de críticos y un equipo portátil de rayos X, de manera conjunta con las parroquias de Albacete. Estos equipos han permitido reforzar la dotación tecnológica en nuestros Hospitales de Albacete para el cuidado de los enfermos de Covid-19.
• Cesión gratuita de espacio en la Casa de Ejercicios para almacenamiento de material sanitario.
• Hospedar en la Casa de Ejercicios al personal sanitario contratado para ayudar durante la pandemia por Covid-19 y que fueron desalojados por cierre estival de su Residencia Pública.
La Diócesis de Albacete manifestó, desde el principio, su apoyo solidario. Y supo canalizar las aportaciones generosas de sus feligreses, aunando la intención con la acción, y posibilitando que cada uno pudiese aportar su granito arena.
La generosidad y el agradecimiento han sido los grandes protagonistas de este tiempo. Y todos y cada uno, desde sus circunstancias personales y profesionales, nos hemos puesto al servicio de los demás para llevar un rayo de esperanza a quienes lo han necesitado. Tanto, que se nos han ensanchado los corazones.
TESTIMONIO.3 Asunción Sánchez Bejarano. Hermana de la Consolación Institución Sagrado Corazón de Jesús. (Albacete)
El día 25 de Marzo me ingresaron a las 23:30 horas en el hospital Quirón salud de Albacete. El diagnóstico era "Neumonía Bilateral por Covid-19
El día 26 me visitó el Dr. Manuel Vives Soto. La primera pregunta que me hizo fue si era casada, soltera... "Soy religiosa, Hermana de la Consolación y estoy en el Cotolengo1, le contesté.
A continuación, el doctor me dijo que estaba muy grave, que tenía que rezar mucho. Le contesté que estaba en las manos del Señor, que se hiciera su voluntad. Le dije que rezaría mucho a la Virgen María, Madre de Consolación y por todos los enfermos del Covid, de forma especial por la mujer que estaba conmigo en la habitación y por los niños.
A los tres días, cuando la situación era muy grave y especialmente las primeras 48 horas, hubo una inesperada mejoría. Mi comunidad rezaba mucho. Yo tenía confianza en la oración y en la gracia del Señor. Todo me parecía un sueño.
En el hospital estuve muy bien de parte de todo, tanto del mismo hospital como de las enfermeras y, sobre todo, por el Dr. Manuel que me visitaba todos los días.
Después, cuando volví a la comunidad, estuve 17 días en cuarentena. Tuve una buena recuperación. Todas mis hermanas me cuidaron muy bien: Eucaristía cada día por la televisión en la habitación y comunión diaria.
No me canso de dar gracias por ellas, por tanto, bien...
AMÉN. ALELUYA.



