Así se decide si una procesión se suspende por la lluvia en Santander: "Después de comer..."

El presidente de las cofradías, Jorge Rivero, detalla las razones y quién decide cancelar una procesión, y las alternativas que existen para los fieles y cofrades

Jaime del Olmo

Santander - Publicado el

2 min lectura

La Semana Santa de Santander ha comenzado con un balance positivo, pero la incertidumbre ante la previsión meteorológica marca la agenda de los próximos días. El presidente de la Junta General de Cofradías, Jorge Rivero, explica cómo se enfrenta la ciudad a la amenaza de la lluvia y cuáles son los planes para garantizar que la devoción no se detenga, a pesar del mal tiempo.

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Imágenes de la Semana Santa en Santander, bajo la carpa de la Plaza Porticada

A la hora de tomar una decisión, Jorge Rivero prefiere no adelantarse a los acontecimientos: "Yo empiezo a pensar en el tiempo después de comer...", afirma, ya que el tiempo en Santander es muy cambiante. Según explica, no existe un protocolo cerrado, sino que la decisión de si se suspende o no la procesión se toma "sobre la marcha", aproximadamente media hora antes del inicio previsto, tras una evaluación de la situación.

Tomar la decisión nunca es fácil: "No sabes de qué pecar muchas veces", confiesa Rivero. Aunque a veces se ha planteado retrasarlo media hora, la logística del tráfico y los cortes de calles lo complican. En las procesiones de cada cofradía, la hermandad correspondiente tiene la última palabra. En las procesiones generales, la decisión se toma mediante una votación democrática entre los Hermanos Mayores y el presidente.

El plan B y el impacto emocional

La suspensión de una procesión supone un gran impacto emocional para los cofrades: "Estás todo un año trabajando para esto y es un palo", lamenta Rivero, señalando que afecta especialmente a la gente más joven. Al final, lo que más duele es no poder mostrar en la calle el fruto de tanto esfuerzo y devoción.

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Imágenes de la Semana Santa en Santander, bajo la carpa de la Plaza Porticada

Ante una cancelación por lluvia, casi todas las cofradías tienen una alternativa. En el caso de la procesión de Nuestra Señora de la Esperanza, se realizaría un acto en la carpa con una oración y el canto de la Salve, abierto al público hasta completar aforo. Rivero descarta que la suspensión tenga un lado bueno para reforzar la espiritualidad: "Yo no le veo ningún lado bueno a suspender...", ya que, en su opinión, la fe se refuerza durante todo el año.

El valor patrimonial de las imágenes y sus vestiduras, como el manto de la Virgen, que "es un dineral", es un factor clave para no arriesgarse. Aunque se cuenta con plásticos para proteger los pasos si la lluvia aparece en mitad del recorrido, la prudencia es fundamental. Rivero también ha querido poner en valor la esencia de la celebración más allá del turismo, a pesar de ser de interés turístico regional. "El turismo que viene a Cantabria sabe lo que hay. O sea, esto no es Gandía...", concluye.

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La carpa de la Plaza Porticada recibe la visita de numerosos santanderinos y turistas en Semana Santa

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