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Por qué se repiten los accidentes de parapente en Tenerife: hablan los expertos
La afluencia masiva de pilotos extranjeros sin experiencia en las condiciones locales y la falta de zonas de vuelo reguladas disparan las alarmas en la isla

Entrevista Sergio Castañeda
Tenerife - Publicado el
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La costa de Tenerife se ha convertido de nuevo en escenario de un accidente de parapente. Desde este miércoles se busca en el Puerto de la Cruz a un parapentista que cayó al mar, un suceso que se suma al rescate de otro turista hace apenas unos días en Adeje que también practicaba este de porte. Estos incidentes, cada vez más frecuentes, han generado una creciente preocupación y han puesto sobre la mesa la pregunta de por qué se repiten con tanta asiduidad, especialmente en esta época del año. Para arrojar luz sobre esta problemática, Sergio Castañeda, miembro de la Federación Canaria de Deportes Aéreos y expresidente de su comisión técnica de parapente durante 17 años, ha analizado la situación en una entrevista en Herrera en COPE Tenerife, desgranando las causas principales y las posibles soluciones a una peligrosa realidad.
Turistas inexpertos, el principal factor de riesgo
La respuesta a la recurrencia de estos accidentes parece clara para los conocedores del deporte. Según Castañeda, el factor fundamental es la masiva afluencia de turismo de parapente que registran las islas en esta época del año, coincidiendo con el parón de la actividad en Europa por el mal tiempo. "Es una fecha en la que tenemos bastante afluencia de turismo de parapente de extranjeros", señala el experto. El problema reside en que, entre esta multitud de visitantes, "hay nivel bueno, nivel medio y nivel bajo", y muchos de los que llegan a las islas carecen de la preparación necesaria para enfrentarse a las particularidades del archipiélago.
El desconocimiento es el gran enemigo de los pilotos foráneos. Castañeda explica que "vienen muchos pilotos de fuera y no conocen la idiosincrasia de las islas, la forma de volar". Acostumbrados a volar en el interior de los continentes, no están familiarizados con fenómenos meteorológicos locales como los vientos catabáticos, corrientes que descienden de la montaña hacia el mar, ni con las técnicas específicas de aproximación a la costa. Este desconocimiento, sumado a un bajo nivel de pilotaje en muchos casos, crea un cóctel peligroso que a menudo desemboca en accidentes.
Las estadísticas y la observación de años anteriores respaldan esta conclusión. "Hasta ahora, la causa principal es desconocimiento y nivel bajo de pilotaje", afirma con rotundidad Castañeda. Muchos de estos visitantes son pilotos que "empiezan a volar y vienen de excursiones aquí a hacer horas", ya sea por su cuenta o con guías. Eligen Canarias porque, mientras en la península y el resto de Europa el frío impide la práctica, aquí "tenemos unas condiciones maravillosas y estamos volando prácticamente todo el año". Esta ventaja climática, sin embargo, se convierte en un riesgo si no se acompaña de la debida preparación y respeto por las condiciones locales.
El principal culpable es el propio parapentista que nos visita, que es el que se debe documentar e informar"
Miembro de la Federación Canaria de Deportes Aéreos
¿Qué se puede hacer para evitarlo?
Ante este diagnóstico, la solución parece pasar por una mejor regulación y, sobre todo, por la difusión de información. Aunque el deporte cuenta con una normativa vigente que cumple con la legislación de Aviación Civil, Castañeda admite que "faltan detalles". El principal desafío es cómo hacer llegar la información vital a los pilotos, ya que el parapente "no es un deporte que tú accedas por una puerta". A diferencia de otras disciplinas, se puede despegar "de cualquier sitio, de cualquier ladera, de cualquier punto", lo que dificulta enormemente el control y la supervisión previa de los deportistas que llegan a la isla.

Persona haciendo parapente
La solución ideal, en la que la Federación lleva años trabajando, es la creación de lo que Castañeda denomina "canchas deportivas de parapente". Esto implicaría habilitar zonas de vuelo oficiales por toda la isla, con despegues y aterrizajes normalizados y regularizados. Estos espacios contarían con cartelería informativa detallada donde los pilotos, tanto locales como visitantes, "puedan acudir e informarse" sobre las características específicas de la zona, los vientos predominantes, los posibles peligros y las reglas de vuelo. Sería el equivalente a una infraestructura deportiva convencional, pero adaptada a las necesidades del vuelo libre.
Sin embargo, este proyecto avanza con una lentitud exasperante. La pelota está en el tejado de las administraciones públicas, como ayuntamientos y el Cabildo, pero el proceso se topa con dos grandes escollos: la falta de terreno disponible en una isla densamente poblada y la especulación inmobiliaria. Castañeda revela la frustrante realidad a la que se enfrentan: "un terreno baldío que arriba vale 20.000 euros, en cuanto se muestra interés, pues el propietario te pide 80.000". Esta situación ha frenado iniciativas como un ambicioso proyecto presentado al Cabildo en 2014 para habilitar zonas de vuelo en toda la isla de Tenerife.
La responsabilidad individual del piloto
A pesar de la necesidad de una mayor implicación institucional, el experto subraya que la seguridad empieza por uno mismo. "El principal culpable es el propio parapentista, que es el que se debe documentar e informar", asevera Castañeda. La ausencia de carteles informativos en un despegue improvisado "no te exime de responsabilidades". La práctica correcta, insiste, es que cualquier piloto que vuela en un lugar desconocido, ya sea en Canarias o en cualquier parte del mundo, tiene la obligación de "contactar con los locales y preguntar qué no se debe hacer".
El reciente accidente en la costa norte de la isla ilustra perfectamente esta cadena de errores. Según los datos que maneja Castañeda, el piloto "venía muy por fuera del mar, a primera hora de la mañana, que suele estar catabático". El viento catabático, que sopla de tierra a mar, "te echa hacia afuera" e impidió al piloto alcanzar la costa. Su error final fue quedarse en la orilla, "donde rompe el mar y ahí es donde se te complica la cosa". El consejo del experto en estas situaciones es claro: "Si no llegas, tira para afuera, donde el mar está más tranquilo".
Nuestro deporte es mucho más seguro de lo que parece"
Miembro de la Federación Canaria de Deportes Aéreos
Finalmente, Sergio Castañeda quiere lanzar un mensaje de tranquilidad para no demonizar este deporte aéreo. A pesar del dramatismo de los accidentes, que tienen una gran resonancia mediática al igual que los de aviación, la realidad es que "durante el año hay miles de horas de vuelo, hay miles de pilotos volando en parapente y no pasa nada". El experto concluye con una nota de optimismo, afirmando que, a pesar de los riesgos inherentes, "Gracias a Dios, es un deporte mucho más seguro de lo que parece". Un recordatorio de que, aunque un error puede ser fatal, la gran mayoría de los vuelos terminan sin ningún tipo de incidencia.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



