Un monolito recordará a los operarios de la quitanieves sepultada por un alud en San Isidro
Han sido los propios compañeros de los dos trabajadores fallecidos, César Fernández y Virgilo García, los impulsores de este nuevo homenaje

César y Virgilio siempre estarán en el recuerdo
Asturias - Publicado el - Actualizado
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Virgilio García y César Fernández, los dos operarios del servicio de mantenimiento de carreteras del Principado fallecidos al quedar sepultada su quitanieves el pasado invierno, tienen, desde hoy, un monolito en el lugar donde ocurrió el accidente, en la vertiente asturiana del puerto de San Isidro.
El homenaje lo han promovido sus compañeros, que han querido erigir este "recuerdo permanente" a Cesar y Virgilio, como contaba en COPE uno de ellos, Marco. "Es muy emotivo", asegura, "a pesar de que pasen los meses, cualquiera del servicio de conservación, cuando suba a San Isidro y pase por ese punto, va a tener por siempre en el recuerdo a los compañeros que allí quedaron".

Cesar y Virgilio perdieron la vida el pasado uno de enero, al verse sorprendidos por una avalancha de nieve cuando se habían bajado del vehículo para intentar desatascar la chimenea de la fresadora en las proximidades de Riofrío, a cuatro kilómetros de la cima del puerto, de 1.520 metros de altitud.
El cuerpo de César Fernández se recuperó horas después del accidente, si bien el de Virgilio García fue rescatado casi un mes después del siniestro por un dispositivo en el que participaron miembros de Bomberos del Servicio de Emergencias del Principado (SEPA), la Unidad Canina de Rescate, la Guardia Civil y la Unidad Militar de Emergencias, entre otros.
Además de este monolito, el Gobierno de España reconocía el trabajo de los dos operarios con la entrega, a título póstumo, de la Medalla de Oro de Protección Civil con distintivo rojo. En el acto celebrado entonces, la Delegada del Gobierno en Asturias, Delia Losa, subrayaba que César y Virgilio “perdieron la vida ejerciendo su heroica labor cotidiana”, ensalzando la labor, no solo de ellos, sino de todos los empleados públicos que "muchas veces son criticados y cada día, de forma invisible y silenciosa, engrasan las maquinarias para que funcionen los servicios públicos".



