Los peligros del botellón
Intoxicaciones etílicas, transtornos hepáticos, consecuencias psíquicas

Jóvenes practicando botellón
Madrid - Publicado el
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Es el denominado "consumo de atracones" y ha proliferado de forma alarmante en los últimos tiempos. La suspensión de festejos en Asturias a consecuencia de la pandemia sanitaria, el confinamiento y el cierre de bares de copas decretado por el Gobierno de Asturias ha llevado a muchos adolescentes a tirarse a la calle a consumir alcohol, cuando recordemos, está prohibido por ley. Pero ¿que consecuencias trae esta práctica, además de desórdenes públicos, de molestias a los vecinos o de convertir las calles de las localidades asturianas en auténticos basureros?. Los médicos alertan de que consumir grandes cantidades de alcohol, al menos, dos veces al mes en un breve espacio de tiempo provoca riesgos para la salud semejantes a la ingesta diaria de bebidas alcohólicas.
Una de las principales consecuencias son los trastornos del ritmo cardíaco, además de un sinfín de enfermedades que afectan a órganos y sistemas como el hígado, páncreas, cardiovascular y nervioso, además de alteraciones de la respuesta inmune del orgtanismo. Todo ello teniendo en cuenta que muchos jóvenes, todavía en desarrollo físico y psíquico presentan una dependencia al acohol. Hay que pensar además que las consecuencias no son sólo para el menor o el adolescente, también para su entorno familiar. Por otro lado, esta práctica también aumenta el riesgo de consumir otras drogas, de practicar sexo a edades muy tempranas, además de elevar el riesgo de depresión, suicidio o trastornos de personalidad. Evitar estas conductas es tarea de todos; padres, profesores y autoridades sanitarias deben de estar alerta ante un posible consumo de alcohol entre los menores, para poder prevenir las consecuencias futuras. A todo esto, añadimos el riesgo que conllevan estas reuniones de decenas o centenares de jóvenes en estos tiempos de pandemia sanitaria, sin utilizar las mascarillas ni guardar la distancia de seguridad. El alcohol acentúa la irresponsabilidad de los jóvenes ya de por sí, en muchos casos, débil y manejable.



