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En el Carlinggoal

Djurdjevic: “Mi familia y yo somos felices en Gijón”

El delantero del Sporting desvela su cláusula de rescisión: 30 millones en Segunda y 40 en Primera.

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Carlos Llamas

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 19:48

Uros Djurdjevic no solo corre en el césped de El Molinón. “Mi hija ha empezado a andar en Gijón y ahora, después de los partidos, me toca salir detrás de ella por Begoña”, cuenta con una sonrisa el delantero del Sporting. Su rostro se mantiene impertérrito, concentrado, excepto cuando habla de la pequeña Andrea, que “está muy feliz en la ciudad”. Su estancia en el convulso fútbol griego contrasta con su nueva vida, apacible y familiar en el centro de Gijón.

Empieza la charla y reconoce que una entrevista no es su campo de juego. Huye de la improvisación. Antes ha dedicado unos minutos a coordinarse con el traductor de serbio. “Fuera del campo soy introvertido, en el campo soy todo lo contrario”. Así define a la persona y al delantero que mezclan en Djurdjevic. En el estadio es pura energía. Por ello recibió aplausos como respuesta a la escasez de goles. “Nada más llegar me di cuenta de que aquí el fútbol se vive con mucha intensidad. Tenemos el estadio con más afluencia de LaLiga”.

'Djuka' -“así quiero que me llamen”, recuerda- canjea apoyo por goles. Como si tuviera una cuenta pendiente. Quizá él siente que la tiene. “El club y la afición me apoyaron pese a no marcar. Ahora estoy devolviendo lo que no pude hacer al principio. Yo siempre tengo fuerza y paciencia”. Sus palabras más ofensivas surgen para despejar la idea de una temporada abocada al fracaso: “Pienso que tenemos grandes oportunidades para jugar el 'play off', no estamos tan lejos”. Incluso llama a la revancha en el derbi: “En marzo vamos a contar otro cuento, y vamos a ganar”.

El castellano, su aprendizaje, le concede normalidad a su vida. “El español es difícil, más que el italiano; los tiempos verbales son muy complicados. Y luego a veces mezclo idiomas y es más complejo aún”. Idiomas de cinco países. 24 años, una maleta y un balón. En Gijón, el cachopo y la fabada ya son familiares en su dieta. Aún no disfruta de la sidra. Quizá necesite una mayor estancia en Asturias. Qué mejor que aprender a degustarla en una fiesta por el ascenso. Así estaría más cerca su deseo: “Me gustaría seguir aquí. Lo ideal sería estar en Primera y continuar en el Sporting. Tengo una cláusula de 30 millones en Segunda y 40 en Primera”. Djurdjevic sonríe con Andrea. Y también si escucha la narración de sus goles. “Están perfectos”.

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