Esta es la ferretería histórica de Oviedo que sobrevivió al derribo de su edificio: “Nos salvó el ordenador”

Alfredo Fernández, tercera generación de Ferretería El Peso, repasa los 94 años de historia de este icónico negocio que forma parte de la memoria de los ovetenses

Yolanda Montero

Oviedo - Publicado el

3 min lectura

Con casi un siglo de vida, la Ferretería El Peso es una auténtica institución en Oviedo. Sus 94 años de historia forman parte de la memoria de la ciudad, un legado que Alfredo Fernández, miembro de la tercera generación de la familia propietaria, ha repasado en los micrófonos de COPE Oviedo. Su relato dibuja la trayectoria de un negocio que ha superado toda clase de obstáculos, incluido el derrumbe de su propio edificio.

Una vida entera unida al hierro

La historia arranca cuando su abuelo la funda en el año 32 en la zona de Teatinos. "Era una tienda que en aquel momento era ferretería y también coloniales", explica Fernández. Más tarde, el negocio se trasladó a la Plaza del ayuntamiento de Oviedo y, finalmente, a su última ubicación en la calle El Rosal en 2009.

La vinculación de Alfredo con el negocio familiar comenzó a los 14 años. " En aquella época era mal estudiante y, como ni mi hermano ni yo nos portábamos bien en el colegio, mi padre decidió ponernos a trabajar como pinches", recuerda. Aquella obligación se convirtió en vocación, compaginando el trabajo con los estudios nocturnos y, más tarde, con la universidad, pero manteniéndose siempre vinculado a la ferretería.

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El momento más crítico para la ferretería llegó en 1999, cuando se cayó el edificio de la plaza del Ayuntamiento por unas obras que hicieron al lado. "Tuvimos un momento de mucha dificultad", rememora Alfredo. El futuro del negocio pendió de un hilo, dependiendo de un pequeño detalle tecnológico.

Si no hubiéramos podido sacar el ordenador de entre los escombros, todo se habría acabado allí"

Afortunadamente, la familia regentaba otra sucursal en el barrio de Santo Domingo, lo que les permitió continuar. Sin embargo, la clave de la supervivencia fue rescatar el ordenador de los escombros. "Si el ordenador hubiésemos podido sacar el ordenador de entre los escombros, pues se hubiera terminado", sentencia Fernández, ya que en él estaba toda la información para poder cobrar a los clientes, que suponían el 80 por 100 de la venta.

Legado y reconocimiento

Tras la muerte de su padre, Alfredo continuó con el negocio familiar junto a sus 3 hermanos más, consolidando la tercera generación. "Para nosotros siempre fue un orgullo el negocio, porque entendimos que habíamos heredado algo sano, serio, honesto", afirma. Esta filosofía de trabajo ha sido, según él, la clave de su longevidad.

Recientemente, este esfuerzo ha sido reconocido por el ayuntamiento de Oviedo, que ha galardonado a la ferretería como uno de los 27 comercios de la capital con más de 75 años de actividad. Un gesto que Alfredo agradece y considera un apoyo fundamental para el comercio de ciudad de proximidad, que atraviesa momentos difíciles.

Cerrar, que eso sí que hubiera sido muy doloroso"

El final de la saga familiar ha llegado por la falta de relevo generacional. "El problema también muy serio, que es el de la sucesión; nuestros hijos, pues ya no quisieron saber nada con el negocio", explica. Ante la jubilación, la familia se enfrentó a una difícil decisión, pero optaron por una venta para evitar el cierre. "Cerrar, que eso sí que hubiera sido muy doloroso", confiesa.

Aunque ahora mira la historia del negocio con "un poquito de tristeza" y nostalgia, Alfredo Fernández entiende que es momento de ir "cerrando ciclos en tu vida". A sus 73 años, sigue pasando por la ferretería, ahora como amigo y como cliente, porque como él mismo dice: "Nuestra alma y nuestro corazón se ha unido a las cerraduras y al hierro".

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