Una App que pueda ayudar al diagnóstico precoz de casos de COVID-19
La están desarrollando varios investigadores del I3A de la Universidad de Zaragoza. Su origen está en el proyecto europeo WECARMON para pacientes con EPOC

Entrevista a Jesús Lázaro, investigador del I3A de la Universidad de Zaragoza. 24-04-20
Madrid - Publicado el - Actualizado
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Desde hace casi tres años, el doctor Jesús Lázaro, con la supervisión del profesor Pablo Laguna, ambos investigadores del I3A (Instituto de Investigación en Ingeniería) de la Universidad de Zaragoza, trabajaban en el proyecto europeo WECARMON para el desarrollo de un sistema ambulatorio que permitiera monitorizar el ritmo cardiaco y respiratorio de pacientes con Enfermedad Pulmonar Obstructiva Clínica (EPOC) y así controlar y predecir episodios de agravamiento de la enfermedad.
Pero la situación actual de pandemia por el coronavirus les ha llevado a reconducir temporalmente su objetivo, con el visto bueno de la Comisión Europea. Entienden que ahora las prioridades son otras y han dado un giro a su trabajo en busca de soluciones para el diagnóstico precoz de la COVID-19, a través de un desarrollo que funcionaría mediante una App en los teléfonos móviles.
Uno de estos investigadores, Jesús Lázaro, ha pasado este viernes, 24 de abril, por los micrófonos de Cope Aragón. "Estamos desarrollando un brazalete para los pacientes y así medir su ritmo cardíaco y respiración. Con eso pretendíamos detectar episodios de agravamiento de la EPOC. Hacer ahora experimentos con crónicos respiratorios es una locura", ha explicado.
Sin embargo, ha habido un cambio que también ha detallado en nuestros micrófonos: "Hemos decidido reorientar el proyecto temporalmente hacia el COVID-19. Tenemos que probarlo pero somos optimistas con ello porque estos parámetros se han demostrado en otras enfermedades respiratorias".
En esa línea, ha añadido que "la viariabilidad del ritmo cardíaco ha demostrado, incluso antes de la fiebre, de alguna alteración. El cuerpo responde antes". Además, también ha explicado que "existen ya aplicaciones que miden el ritmo cardíaco. Teniendo todo esto, antes de la COVID-19, consideramos que podíamos utilizar estos algoritmos para testear a la gente a través de los teléfonos móviles".
COMPLEMENTAR A LOS TEST
"Esperamos que sea una aplicación muy sensible, que deje escapar pocos casos, pero también que dé muchos falsos positivos", resume Lázaro. Agrega, también, que "si la APP te da un riesgo algo, lo lógico es que vayas a un segundo test para acotar mejor. Tiene mucho sentido porque es una aplicación muy barata. Si sale negativo, sería bastante difícil que en realidad fueses un positivo. Pero insistimos, habría que esperar".
Por último, se ha mostrado claro: "Estamos hablando con alguna empresa para que nos ayude a implementarlos en los teléfonos móviles. Así iríamos mucho más rápido y llegaríamos a la población, de quienes necesitaríamos su colaboración. Para este brote, eso sí, no llegaríamos. Sería para el siguiente brote". Y recordaba que "los expertos esperan más brotes, pero nosotros no somos epidemiólogos. Así que habrá que esperar".
Jesús Lázaro se ha reincorporado a la Universidad de Zaragoza tras una estancia de dos años en la Universidad Connecticut en Estados Unidos, junto a Pablo Laguna forma parte del grupo de investigación BSICoS del I3A. Esto ha permitido que el proyecto WECARMON se beneficie de la colaboración con otros dos investigadores del grupo, la doctora Raquel Bailón y el doctor Eduardo Gil, que también han decidido reconducir sus líneas de investigación y poner el foco en el coronavirus SARS-CoV-2.
El hecho de reconducir un proyecto de investigación puntera con unos objetivos diferentes para sumarse a la lucha contra el coronavirus es un gran desafío y muestra la importancia de la investigación de vanguardia para dar respuestas a los retos que se presentan en nuestra sociedad.



