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Engracia, una valiente mujer que pasó de princesa a Santa

Escucha aqui la increible historia de Santa Engracia, la santa más venerada en Zaragoza en la Edad Media

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LAURA HERNÁNDEZZARAGOZA

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 11:26

Eran los primeros años del siglo IV. El emperador Diocleciano, que tras un golpe de estado había unificado territorial, política y administrativamente el Imperio, empezó una terrible persecución contra la considerada nueva religión. Eran los cristianos.

Para realizar este terrible trabajo en la antigua Hispania, el emperador nombró a un oscuro y sanguinario personaje llamado Daciano. Tenía experiencia. Ya había pasado por Barcelona y Gerona, Daciano llegó a Zaragoza y su primera acción fue detener y castigar a San Valero y San Vicente; cabezas visibles, entonces, de la comunidad caesaraugustana

Engracia era una joven princesa cristiana de origen luso prometida con un general francés. Engracia salió de Bracara Augusta, en Portugal acompañada de un séquito de 17 hombres y una dama llamada Julia. Iba camino a la Galia Narbonense, y paro en Caesaragusta.

Allí le dieron cuenta de los acontecimientos violentos e injustos que estaban teniendo lugar en la ciudad y ni corta ni perezosa fue a entrevistarse con Daciano para preguntarle por semejante crueldad. Éste, nada más verla, quedó prendado por su belleza, se enamoró de ella perdidamente. Ante la negativa de Engracia, el madatario la detuvo a ella y quienes iban con ella. Fue azotada, arrastrada a caballo por toda la ciudad y finalmente martirizada con un clavo en la cabeza. El resto también fueron ajusticiados: Evodio, Casiano, Lupercio, Apodemio…Sus nombres están escritos en unas grandes baldosas que decoran el suelo de la nave central de la Iglesia de Santa Engracia.

Después de esta matanza, Daciano tramó un rastrero plan para acabar con todos los cristianos de la ciudad: A través de un edicto, prometió perdonarles la vida si abandonaban Caesaraugusta a la mañana siguiente por la puerta sur. Los crisitanos le creyeron y salieron confiados. Pero Daciano mintió. En la puerta había apostadas varias guarniciones de soldados que degollaron sin piedad a todos los cristianos que pasaron por allí.

Los restos de todos ellos fueron depositándolos en las catacumbas, es decir, en la actual cripta de Santa Engracia. Surgió entonces el culto a los Innumerables Mártires o Santas Masas. Nadie sabe a cuántos cristianos pertenecen las cenizas que fueron rescatadas.

Santa Engracia fue la santa principal a la que se encomendaban los zaragozanos durante toda laEdad Media, y no la Virgen del Pilar o Santa María del Pilar, como se la conocía entonces.

En la actualidad, los dos sarcófagos, las cenizas, el clavo del martirio y las reliquias de Santa Engracia y San Lamberto se custodian celosamente en la cripta de la iglesia.

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