Daniela recupera su libertad: la historia del indulto de esta Semana Santa en Zaragoza
Una reclusa condenada por estafa recibe el tradicional perdón gracias a la mediación de la Cofradía de la Piedad y saldrá en la procesión del Viernes Santo

En Cope te contamos en qué consiste la tradición del indulto de la Semana Santa
Zaragoza - Publicado el - Actualizado
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La Semana Santa de Zaragoza ha traído consigo una historia de redención y segunda oportunidad. Daniela Castaño Agudelo, una mujer que cumplía condena de 3 años por un delito de estafa continuado cometido en 2021, ha sido indultada por el Consejo de Ministros. Esta medida de gracia ha sido posible gracias a la intermediación de la Real Cofradía de Nuestra Señora de la Piedad y del Santo Sepulcro, una hermandad que cada año trabaja para ofrecer un nuevo comienzo a personas privadas de libertad.
Como muestra de gratitud, Daniela participará en la procesión de la cofradía durante el Viernes Santo, un gesto que simboliza el cierre de un capítulo difícil y el inicio de su reintegración en la sociedad. La noticia, que aúna tradición y justicia, pone de manifiesto una de las labores sociales más arraigadas y emotivas de la Semana Santa en la capital aragonesa.

La indultada saldrá en la procesión de la Cofradía de La Piedad
La confirmación oficial del indulto ha seguido el cauce tradicional. Representantes de la Cofradía de la Piedad se han reunido con la Justicia de Aragón, Concepción Gimeno, en el emblemático Palacio de Armijo. En este acto, se ha comunicado formalmente la aprobación del perdón, una costumbre que se remonta a los años 50 del siglo pasado en Zaragoza. Esta labor de intermediación, que la cofradía realiza con un profundo sentido del compromiso social, busca no solo la liberación de un recluso, sino también ofrecer un horizonte de esperanza y la posibilidad real de reconstruir una vida.
La inspiración de la Virgen de la Piedad
El camino hasta conseguir un indulto es un proceso minucioso y lleno de humanidad. La cofradía mantiene un contacto directo y constante con internos de centros penitenciarios como el de Zuera o el Centro de Inserción Social Las Tenerías. Según explica el hermano mayor de La Piedad, Luís Bernal, la elección final no es sencilla, pero a veces surge una conexión especial. “Siempre hay uno, dos o tres casos que te hacen ese clic. Nosotros decimos que es la inspiración de la Virgen de la Piedad, que nos hace apostar y preparar todos los trámites para conseguir el indulto”, afirma Bernal.

La tradición del indulto se remonta a los años 50 del siglo XX
Los criterios para optar a esta medida de gracia están claramente definidos para garantizar que la segunda oportunidad se concede a quien realmente la merece y está preparado para ella. Los candidatos deben estar cumpliendo condena por delitos no graves, y en ningún caso se proponen indultos para delitos de sangre. Además, es imprescindible contar con informes favorables por parte de la dirección del centro penitenciario, haber mostrado un buen comportamiento durante el internamiento y dar signos claros de rehabilitación. La cofradía propone los nombres, pero subyace la necesidad de que exista una voluntad firme por parte de la persona presa de querer reintegrarse plenamente en la sociedad y enmendar su pasado.
LA voluntad de reinserción
En el caso de Daniela Castaño, su condena a tres años de prisión fue por un delito de estafa. Luís Bernal describe su situación como el resultado de un acto casi involuntario, fruto de una confianza mal depositada. “Nos pareció un caso de un delito, vamos a decir, cometido de forma inconsciente, en el cual depositó la confianza en una persona que luego la defraudó y se vio con esta condena encima”, detalla el hermano mayor. Lejos de resignarse, Daniela ha mostrado una actitud proactiva desde el primer momento. Según Bernal, “sabía lo que quería, ha cumplido todo lo que desde Instituciones Penitenciarias se le ha pedido y ha ido trabajando, siempre con el fin de recuperar la libertad lo antes posible”. Su determinación ha sido clave para que la cofradía viera en ella a la candidata ideal para el indulto de este año.

La Cofradía propone el indulto y es el Consejo de Ministros el que lo aprueba
La filosofía que sustenta esta tradición es la creencia en la capacidad del ser humano para cambiar y merecer una nueva oportunidad. Luís Bernal lo resume de una forma contundente, apelando a una verdad universal. “Todo el mundo tenemos derecho a una segunda oportunidad, todo el mundo cometemos errores, aunque no todos están tipificados en el código penal, por supuesto”, reflexiona. Para la cofradía, es más importante mirar hacia el futuro y las posibilidades que una persona tiene por delante que anclarse en un error del pasado. “Todos querríamos tener esa segunda oportunidad”, concluye Bernal.
Todo el mundo tenemos derecho a una segunda oportunidad"
Hermano Mayor de la Cofradía de La Piedad
El respaldo de la Justicia de Aragón
La Justicia de Aragón, Concepción Gimeno, ha elogiado esta iniciativa, destacándola como una oportunidad para reconocer la “impagable” labor social que desempeña la Cofradía de la Piedad. Gimeno ha subrayado la conexión directa entre esta tradición y la misión de su institución. “La Justicia de Aragón tiene entre sus funciones principales la defensa de los derechos y libertades de los ciudadanos aragoneses, y eso nos une directamente con esta función social que realiza la cofradía”, ha declarado. Este apoyo institucional es fundamental, ya que legitima y pone en valor un esfuerzo que busca la plena reintegración de las personas que, por diversas razones, han sido privadas de libertad.
Concepción Gimeno ha insistido en que el objetivo final del sistema penitenciario debe ser la reinserción. La Justicia de Aragón apoya la solicitud de indulto porque cumple una función social alineada con los principios de una sociedad avanzada. “Hay una parte punitiva, pero, ¿qué perseguimos realmente?”, se ha preguntado retóricamente. La respuesta, para Gimeno, es clara y firme: “Que las personas puedan volverse a reintegrar a la sociedad y vivir en libertad, en paz y en una convivencia normal”. Este enfoque humanista resalta que el castigo no es un fin en sí mismo, sino un medio para lograr la rehabilitación y la convivencia pacífica.
Que las personas puedan volverse a reintegrar a la sociedad y vivir en libertad, en paz y en una convivencia normal"
Justicia de Aragón
El expediente del indulto de Daniela, publicado en el Boletín Oficial de Aragón (BOA), ratifica esta visión. El documento recoge que, tras examinar los informes del tribunal sentenciador y del Ministerio Fiscal, se ha estimado que concurren razones de justicia y equidad para conceder la medida de gracia. No obstante, el perdón no es incondicional: el real decreto establece la obligación de que la indultada no vuelva a cometer delito doloso en el plazo de tres años desde la publicación del mismo. Esta cláusula actúa como un recordatorio de la responsabilidad que acompaña a esta segunda oportunidad.
Las raíces de esta práctica se hunden en la historia. Aunque en Zaragoza la tradición se consolida a través de la Cofradía de la Piedad en los años 50, sus orígenes en España son aún más antiguos. Se suele relacionar con privilegios de misericordia y redención cristiana concedidos en el siglo XVIII, como el otorgado por el rey Carlos III a la cofradía de Jesús 'El Rico' de Málaga. Actualmente, la concesión de indultos en el país se rige por una ley que data del 18 de junio de 1870, una normativa que sigue vigente y que regula el ejercicio de esta medida de gracia por parte del Gobierno. La decisión final siempre recae en el Consejo de Ministros, que evalúa cada caso propuesto.
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