Biescas planta cara a los pisos turísticos: la nueva normativa exige acceso independiente y multas de hasta 6.000 euros
Con el 80% de sus viviendas destinadas a un uso no residencial, el consistorio busca revertir un mercado inmobiliario que pone trabas a los propios vecinos a la hora de emanciparse
Jaca - Publicado el
3 min lectura
El Ayuntamiento de Biescas ha dado un paso al frente para regular el mercado de la vivienda y frenar la proliferación de los pisos turísticos. Después de dos años sin conceder licencias, el consistorio ha aprobado una nueva normativa que restringe de forma significativa las condiciones para operar una vivienda de uso turístico (VUT). El objetivo, según explica la alcaldesa, Lorena Cajal, es "incidir en el mercado" para que los inmuebles "salgan a uso residencial y no solo turístico", en un municipio donde el 80% de las viviendas se destinan a un uso no residencial.
Una normativa restrictiva tras dos años de parón
La principal novedad de la regulación es que, a partir de ahora, solo podrán destinarse a uso turístico "aquellas viviendas que tengan un acceso independiente". Esta medida excluye directamente a la mayoría de pisos que forman parte de bloques de vecinos, reduciendo drásticamente el número de inmuebles que podrán obtener una nueva licencia. "El número de viviendas va a ser bastante bajo", admite la alcaldesa, quien considera esta acción como un movimiento necesario a largo plazo.
Para las licencias que ya estaban otorgadas antes de esta normativa, se ha establecido un período transitorio de dos años. Durante este tiempo, podrán mantener su actividad si cuentan con el apoyo de una mayoría de tres quintos de su comunidad de propietarios. En caso de no lograr dicho consenso, también deberán cumplir con el requisito del acceso independiente para poder continuar operando, lo que anticipa una notable reducción de la oferta actual.
La alcaldesa enmarca esta política como una apuesta de futuro. "Sí que es verdad que a lo mejor los resultados no se van a ver a muy corto plazo, pero es una semilla que hemos puesto para que a futuro el mercado inmobiliario en Biescas deje de estar por las nubes", ha declarado Cajal.
Es una semilla que hemos puesto para que a futuro el mercado inmobiliario en Biescas deje de estar por las nubes"
Sanciones de hasta 6.000 euros
Hasta ahora, el Ayuntamiento se encontraba "atado de manos", ya que no tenía competencias para actuar ante las denuncias sobre pisos turísticos ilegales. La nueva ordenación urbanística otorga al consistorio la capacidad de sancionar. Las multas pueden alcanzar los 6.000 euros, e incluso más. El objetivo, según Cajal, es lanzar una campaña de inspección con un "efecto disuasorio" y combatir la competencia desleal que estas viviendas suponen para los alojamientos reglados.
La necesidad de actuar se refleja en los precios del mercado. La alcaldesa ha compartido un ejemplo reciente que evidencia la tensión actual: "La misma semana pasada salió un piso a la venta de segunda mano de una habitación por 190.000 euros. A mí personalmente me parece de locos". Esta situación, ha añadido, hace casi imposible que los jóvenes o las familias puedan acceder a una vivienda en el municipio, observando que la nueva construcción es adquirida mayoritariamente por inversores de fuera.
Proyectos para ampliar la vivienda asequible
Paralelamente a la nueva regulación de las VUT, Biescas trabaja en otras vías para ampliar el parque de vivienda. El municipio participa en el plan "Más Vivienda Mejor Turismo" del Gobierno de Aragón, a través del cual se construirán 15 viviendas destinadas al alquiler asequible en el antiguo camping Edelweiss. No obstante, es un proyecto a largo plazo, con una fecha de ejecución prevista para julio de 2028.
Con recursos propios y a una escala más modesta, el Ayuntamiento está rehabilitando un edificio en la antigua casa forestal. Con una inversión de 80.000 euros, se acondicionará un inmueble pequeño que permitirá sacar una vivienda en alquiler "a lo largo de este año".
Lorena Cajal insiste en que el turismo debe ser sostenible y que es necesario buscar un "equilibrio entre la gente que vivimos aquí todo el año y el servicio que damos a nuestros turistas". Ha advertido que, sin garantizar la calidad de vida de los vecinos, el modelo turístico puede fracasar. "Si no mantenemos las condiciones de vida de nuestros vecinos, el turismo será un fracaso, porque no habrá mano de obra para que atienda a la gente, nuestras infraestructuras no estarán en condiciones, podemos morir de éxito", ha concluido.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.