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Comprar un colchón nuevo: esto es lo que debes saber antes de decidirte

El tamaño, importa, el material y la firmeza, también

Comprar un colchón nuevo: esto es lo que debes saber antes de decidirte

I.R.

Tiempo de lectura: 4'Actualizado 26 nov 2020

¿Te has preguntado alguna vez los motivos por los que no te levantas descansado a pesar de dormir ocho o nueve horas?

¿Sabías que puede ser el momento de cambiar de colchón y elegir uno más adecuado para ti?

El descanso es salud y vale la pena dedicar algo de tiempo a aclarar las claves que debes tener en cuenta para empezar a dormir como un lirón y amanecer descansado y despejado.

Por cierto, el colchón no es para toda la vida. De hecho los fabricantes recomiendan cambiarlo después de unos 10 ó 15 años de uso.


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QUÉ DEBES TENER EN CUENTA

Los expertos lo tienen claro. Lo primero en lo que debes fijarte es en cómo sueles dormir porque eso tendrá mucho que ver en el tipo de colchón que te conviene.

Si duermes boca arriba, sobre la espalda, la mejor opción es un colchón duro.

En caso de dormir de lado, te puede convenir un colchón de menor firmeza.

También es importante tu peso. A más peso se recomienda colchones de mayor firmeza pero las personas más ligeras necesitan colchones de mayor flexibilidad.

Otros factores a tener en cuenta, si te mueves mucho mientras duermes te conviene un colchón algo más duro y si eres caluroso los colchones de muelles pueden convenirte más, pues se ventilan mejor y son más frescos.



LA FIRMEZA DEL COLCHÓN

La firmeza del colchón es otro de los criterios que debes tener en cuenta.

Según la OCU “un buen colchón debe respetar la curvatura natural de la columna vertebral, boca arriba y alineada mientras duermas de lado"

Si el colchón es demasiado duro, la espalda no se adapta y por el contrario en un colchón demasiado blando, el cuerpo tiende a hundirse, algo que también afecta de manera negativa a la curvatura de la columna.

TIPOS DE MATERIALES

Los colchones de muelles pueden ser de diferentes clases.

Los colchones de muelles independientes (bonell o bicónicos) tienen un núcleo formado por múltiples muelles metálicos colocados en vertical, que se estrechan en su tramo central y están enlazados unos a otros por hilos metálicos.

En los colchones de muelle continuo, el entramado está hecho a partir de un único hilo de acero. En ambos casos el núcleo va cubierto por varias capas de espuma o algodón.

Los dos colchones ofrecen un soporte suficiente y una buena ventilación, por lo que pueden resultar algo frescos. Hay colchones con cara de verano y cara de invierno, más cálida.

Los colchones de muelles embolsados están formados por cientos de muelles independientes, metidos en saquitos de tela individuales y unidos por una sujeción muy fina.

En principio, se adaptan bien a la forma del cuerpo y ofrecen una buena ventilación, aunque sus características varían mucho dependiendo de las capas que recubran el núcleo y de la forma concreta de sus muelles. Mantienen una buena independencia de movimientos para los dos miembros de la pareja en una cama de matrimonio.

A menudo llevan un recubrimiento muy generoso de diferentes materiales que los hace estar a medio camino entre los colchones de muelles y los de espuma viscoelástica.

Colchones de espuma de poliuretano

Estos colchones se parecen a un "bizcocho" de capas de poliéster y poliuretano lleno de miles de pequeñas celdillas o burbujas de aire, y cubierto por una funda.

Dependiendo del número de celdillas por m3, de su tamaño y de los agentes cohesionantes que lleve la espuma, el colchón será más o menos firme. En general, a mayor ligereza, más blandura y peor envejecimiento.

Las densidades inferiores a 35kg/m3 sólo convienen a las camas para huéspedes ocasionales o niños pequeños.

En general, son fáciles de manejar y buenos aislantes del calor.

Colchones con capa de espuma viscoelástica

Están recubiertos por una o varias capas de una espuma especial que se amolda al cuerpo bajo los efectos del calor y la presión, ofreciendo una óptima distribución del peso corporal.

La deformación del material perdura durante un tiempo cuando se cambia de postura, lo que puede resultar incómodo.

Estos colchones viscoelásticos interesan, sobre todo, a quienes deban pasar mucho tiempo en la cama.

Colchones de látex

Estos colchones están hechos de espuma de látex natural (proveniente del árbol del caucho), látex sintético (proveniente del petróleo) y materiales auxiliares usados en distintas proporciones. Hay colchones que combinan látex natural y sintético.

El núcleo lleva perforaciones para facilitar la aireación, reducir el peso y crear zonas de resistencia.

Los colchones de látex ofrecen un sostén bastante firme, pero al mismo tiempo son muy flexibles y se adaptan bien a los contornos del cuerpo, distribuyendo la presión de manera uniforme.

Son buenos aislantes del calor, y gracias a las ventilaciones mantienen igualmente un ambiente agradable en la zona de contacto.

Estos colchones son una buena opción para quienes se mueven mucho por la noche, pues el látex absorbe eficazmente los movimientos del cuerpo. También para parejas si uno se mueve mucho.

Para las personas con alergias respiratorias o asma, los colchones de látex o espuma son una buena opción para evitar el riesgo de colonias de ácaros en el interior de los muelles. Sin embargo, están prohibidos para los alérgicos al látex.

Son bastante pesados, lo que unido a su gran flexibilidad, los hace incómodos de manejar.

Estos colchones pueden llevar distintos recubrimientos: algodón, lana, seda, sintético, etc.


Con todos estos elementos en la cabeza es el momento de decidir y sobretodo de probar “in situ” en la tienda y sin prisas cuál es el mejor colchón que se adapta a nuestras características.

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