Juana, agredida sexualmente: “Se metía en mi habitación y cerraba la puerta con pestillo”
La pareja de su madre, drogadicto y alcohólico, la agredió sexualmente de los 11 hasta los 16 años mientras su madre limpiaba en otra habitación.

“Tenía miedo a la oscuridad, se metía en mi habitación y cerraba la puerta con pestillo”
Sevilla - Publicado el - Actualizado
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Juana está algo nerviosa por tener que contar su dura y traumática experiencia pero cuando comienza a relatar lo que le ocurrió, siendo una niña, lo hace con firmeza y convencida de que quiere que se haga justicia.
Tiene poco más de 20 años y nos pide que preservemos su identidad porque solo tenía 11 cuando la agredieron sexualmente por primera vez, algo que se prolongó hasta los 16 años. Sus padres se habían separado y su madre comenzó a salir con otro hombre a quien conoció cuando ella tenía 10 años. Se ganó su confianza, lo veía como una persona normal, hasta que comenzó el calvario.
Solo vivía con ellos los fines de semana, él consumía de forma asidua drogas y ambos alcohol. La relación con su madre nunca había sido buena porque notaba que estaba con ella solo para que le dieran dinero. Deseaba que su madre la quisiera de verdad por eso seguía yendo a su casa.
“Ella no fue consciente porque cuando ocurría estaba en otra habitación”. Su madre se iba a limpiar y él aprovechaba y se metía en la habitación con ella, que padecía un miedo muy acentuado a la oscuridad. Cerraba la puerta con pestillo y la violaba.
Juana, ya mayor de edad, se decide a denunciar al sospechar que podría estar haciendo lo mismo con sus hermanas, fruto de la unión de su agresor con su madre. Fue entonces cuando contactaron con el Hogar Nueva Betania asociación en la que atendían a su madre como víctima de violencia de género por parte de su pareja y violador de sus hijas.
Pasó muchos años sin contarlo y ahora se siente muy liberada de poder hacerlo porque estuvo “cargando esa mochila sola”, sin ayuda de psicólogos, mientras que “ahora se lo puedo contar a mi pareja y amigas” a la espera de que se haga justicia. Actualmente pesa una orden de alejamiento hacia ella que estipuló la jueza que instruye su caso. Aún así sigue “con miedo” de encontrárselo y a veces le entra ansiedad de “pensar que está en libertad y que puede venir detrás de mí, me da pánico”.
El juicio es en noviembre, lleva 3 años esperando, lamenta ver que él está aún en libertad y que haya otros casos mediáticos en los que se conceden fianzas a agresores sexuales dejando a las víctimas como si “fueran meros objetos”. Anima a las víctimas a denunciar porque es la única forma de luchar contra ellos.



