¿Por qué el oro y la plata caen después de meses subiendo?
Los principales metales preciosos de inversión tocaron máximos históricos a principios de año y ahora afrontan una situación que muy pocos habían esperado
¿Por qué el oro y la plata caen después de meses subiendo?
Andalucía - Publicado el
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Lo que parecía un cierre tranquilo de mes de año acabó convertido en una auténtica tragedia para la industria de los metales preciosos de inversión. Tras marcar nuevos máximos históricos hacía unos días, la plata y el oro se desplomaron un 29 y un 9%, respectivamente.
El golpe fue enorme. Las noticias empezaron a sucederse. Nadie parecía entender cómo lo que se suponía era un refugio había acabado convertido en todo lo contrario. O eso creyeron muchos, porque las razones que justificaron su desplome poco o nada tenían que ver con ellos. “Esa misma tarde, un barco norteamericano puso en venta más de 80 millones de onzas de plata, poniendo en jaque al mercado para recoger ganancias al momento y sacar del mercado las posiciones cortas”, explica Javier López Milán, CEO de SilverGold Patrimonio y que explica que hubo una clara manipulación del mercado.
No es el único que mantiene esta postura. Varios expertos han alertado que los movimientos asociados con los derivados del metal —y no el metal físico en sí mismo— fueron los verdaderos causantes. El aumento de los márgenes por las primeras correcciones de los metales (algo que ya se venía alertando y era muy habitual) y el desacople entre las opciones de venta y los futuros del oro profundizaron aún más en lo que simplemente debería ser un ajuste de cotización.
¿De dónde surgió toda esta hambre voraz de vender? “Probablemente el nombramiento de un nuevo presidente de la Reserva Federal fue la primera piedra. Las expectativas de un dólar más fuerte y unas políticas más estrictas tuvieron su eco en el mercado”, detalla.
Caídas, sinónimo de oportunidad
López Milán rehúye del pesimismo que asoló a muchos pequeños inversores que vieron en un primer momento un golpe a sus ahorros. No ocurrió así con los clientes de SilverGold Patrimonio, a los cuales se les había alertado anteriormente de que algo así podría ocurrir después de movimientos laterales tan acentuados. Lo que sí sorprendió fue cuánto bajó, no que bajara.
¿Y qué debería animar a aquellos que sufrieron viendo sus inversiones en rojo? “El metal físico no debería tener un fin especulativo. Su brillo está en el medio y largo plazo. Por eso esta devaluación debería verse como una ocasión óptima para aumentar la cantidad de metal a un precio más bajo”, cuenta López Milán, que creó un servicio de compra periódica que optimizaba los movimientos de compra cuando el metal bajaba y de venta cuando subía, con la mirada puesta en tener más cantidad con el mismo importe.
Lo cierto es que el contexto que invita al crecimiento del oro y la plata sigue intacto. Incertidumbre, tensiones geopolíticas, conflictos bélicos, desconfianza en las principales monedas fuduciarias… En definitiva, el cóctel perfecto para que sigan brillando. “Lo más normal sería ver a la plata cerca de 150 dólares la onza a finales del año y el oro, en torno a los 6.000”, auspicia. Nuevos máximos históricos difíciles de digerir después de un final de enero convulso y con muchas cifras en rojo… pero creíbles, teniendo en cuenta que no hace más de 6 meses nunca nadie habría esperado su estado actual.
Comprar oro y plata se ha vuelto casi una obligación para el ciudadano de a pie que ha visto cómo en los últimos 5 años el nivel de vida se ha encarecido demasiado. Son las mejores herramientas para combatir la inflación y la pérdida de poder adquisitivo. Contra la incertidumbre del futuro, construye un patrimonio inteligente cuya base sean los metales preciosos de inversión.