La San Antón de Jaén supera el caos y vive una de sus noches más mágicas

Ernesto Medina narra en su columna 'Las divinas palabras' cómo la mítica carrera de Jaén se sobrepuso a todos los contratiempos de última hora

Ángel López

Jaén - Publicado el

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La Carrera de San Antón ha vivido una de sus ediciones más complicadas y, a la vez, más especiales. A pesar de que, como describió el columnista Ernesto Medina en su columna 'Las divinas palabras', 'el parto venía de nalgas', la prueba resurgió con fuerza para ofrecer una noche memorable a los miles de corredores y aficionados que abarrotaron las calles de Jaén.

Una carrera llena de obstáculos

La organización tuvo que hacer frente a una cascada de imprevistos. Primero fue el caos en la asignación de dorsales, que obligó a ampliar el cupo a 12.000 corredores, agotándose aun así en tiempo récord. Después, se anunció un cambio de recorrido que generó numerosas críticas ante el temor de 'embotellamientos y caídas', a lo que se sumó un litigio por el diseño de la camiseta.

La situación se agravó 48 horas antes del evento, cuando un corrimiento de tierras en la calle Unicef obligó a trasladar la salida. Con el Gran Eje impracticable, se decidió situar el punto de partida en la calle Virgen de la Cabeza, en una decisión de última hora que puso a prueba la capacidad de reacción de la organización.

La noche mágica de Jaén

Pese a todo, la carrera fue un éxito rotundo. La 'criatura berreó en la salida plena de salud' y mantuvo el grito de alegría durante todo el recorrido. El paso por lugares emblemáticos como el túnel de Ri Jiménez o la catedral y la bajada por la Carrera de Jesús se convirtieron en una fiesta de antorchas, gritos de ánimo, palmas y rosetas.

Es la mejor carrera de España"

Ernesto Medina

La atmósfera vivida fue tan especial que el comentario más repetido entre los corredores forasteros fue rotundo: "Es la mejor carrera de España". Según Medina, "en ningún sitio hay, ni por asomo, el ambiente de la San Antón", destacando la imagen de los niños extendiendo las manos para chocar con los atletas en una noche 'llena de embrujo jienense'.

Kilómetros de esperanza

Más allá del resultado personal —Medina logró bajar de los 50 minutos—, la reflexión final del periodista apunta al futuro: "La San Antón ha traído muchos kilómetros de esperanza". Un sentimiento de orgullo y una demostración, según sus palabras, de que la ciudad tiene por delante un 'futuro inmenso' si se aplica la misma ilusión en el progreso de Jaén.

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