Miguel Lechuga desvela en 'Caminar en Mayúsculas' la clave para distinguir el día de la noche
Su reflexión semanal recupera una antigua parábola para explicar que la verdadera luz no es la del sol, sino la que nace de la fraternidad humana
Jaén - Publicado el
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En su reflexión semanal 'Caminar en Mayúsculas', Miguel Lechuga comparte un antiguo cuento para responder a una pregunta trascendental: ¿cuándo termina la noche y empieza el día?. La narración presenta a un viejo maestro que pone a prueba a sus discípulos con esta misma cuestión.
Los aprendices, en su afán por acertar, ofrecen respuestas prácticas. Uno de ellos sugiere que el día comienza "cuando se puede distinguir si un animal es una abeja o un perro", mientras que otro propone que es cuando se puede diferenciar "un árbol de lejos, ya sea una higuera, un roble, un manzano o un peral". Sin embargo, el maestro rechaza ambas respuestas.
La respuesta del maestro
Ante la confusión de los discípulos, el maestro les ofrece la clave definitiva. Les explica que sabrán que es de día "si, al mirar el rostro de un hombre cualquiera, descubrid que es vuestro hermano". Esta es la verdadera medida del amanecer, un reconocimiento que va más allá de la luz física.
Sabéis cuando es de día si, al mirar el rostro de un hombre cualquiera, descubrid que es vuestro hermano"
La lección concluye con una poderosa advertencia que resuena en la actualidad: "porque si no logramos esto, a cualquier hora del día será siempre de noche". De este modo, la reflexión de Caminar en Mayúsculas sitúa el reconocimiento del otro y la fraternidad como el auténtico y único amanecer posible.
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