Ad Libitum con Javier Pereda. Hoy: Cohabitación

Jaén - Publicado el - Actualizado
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Después del resultado de las elecciones legislativas francesas del domingo pasado, toda Francia, Europa y la mayoría de los países están expectantes de la segunda vuelta, el próximo 7 de julio. El actual presidente de la V República, Emmanuel Macron, anticipó las elecciones para elegir a los diputados de la Asamblea Nacional, debido al crecimiento de la Agrupación Nacional (AN) de Marine Le Pen, en las pasadas elecciones europeas. Esta decisión audaz de disolver la Cámara y de convocar a los franceses a las urnas, tres años antes de la fecha establecida, en vez de frenar la presencia del partido conservador, ha confirmado el crecimiento inédito de esta organización. Ha obtenido una ventaja de cinco puntos sobre la coalición de izquierdas y once sobre la coalición presidencial. En este país, las encuestas aciertan, como ha sucedido en la primera vuelta, y ya prevén a Jordán Bardella como primer ministro. Las predicciones otorgan a esta agrupación entre 260-310 escaños, pero necesitaría 289 para la mayoría absoluta.
Aspecto decisivo en un régimen semipresidencialista, donde el presidente de la República y el primer ministro, al ser de distintos partidos, tendrían que “cohabitar” para gobernar la nación francesa. Esto ha ocurrido en tres ocasiones: el socialista Mitterrand con el conservador Chirac; Mitterrand y Balladur; y Chirac con Jospin. El crecimiento de AN comenzó hace más de dos décadas, cuando Jean-Marie Le Pen ganó en la primera vuelta al socialista Jospin. Desde hace treinta años es el movimiento político más votado entre los obreros. En estos comicios ha obtenido más del cincuenta por ciento de los votos de la clase media. Los jóvenes de 18 a 24 años suelen votar a la izquierda de Mélenchon; de 34 a 69 años a la derecha de Le Pen y Bardella; y los mayores de 70 años a Macron. Estos datos ayudan a comprender la transformación política que está operando en el país galo.
Gran parte de los franceses se han inclinado por AN, debido a tres temas cruciales: inmigración, seguridad y situación económica. Un país con 68 millones de habitantes, constituye una de las economías más poderosas, a pesar de la baja tasa de natalidad (1,80), una tasa de desempleo del 7% y un endeudamiento de 110%. Con 9 millones de inmigrantes, la mayoría marroquíes y argelinos de religión islámica, no han acertado a gestionar el multiculturalismo, al crearse guetos donde se aplica la sharía. Resulta una contradicción que la nación que tomó la Bastilla contra el “Ancien Régime”, para instaurar los principios de la Revolución Francesa —“liberté, égalité, fraternité”—, esté creando un “cordón sanitario” y dificulte que una organización ajena a la corrección política, como AN, pueda gobernar. Por la demonización realizada, parece que se tratara del régimen de Vichy, colaboracionista con Hitler. Así se han comportado todos sus adversarios políticos, con el viejo lema de “¡No pasarán!”, que nació en la protesta contra la invasión alemana a Bélgica, durante la Gran Guerra, que luego popularizó el general Pétain en la batalla de Verdún, con la “Línea Maginot”. También con la superioridad moral de la izquierda al etiquetar al oponente de “extrema derecha”, mientras que al Nuevo Frente Popular (PS, PCF, LFI, Los Verdes) no se aplica el equivalente de “extrema izquierda”. En estas elecciones resultan aplicables las tres primeras estrofas de la Marsellesa: “Allons enfants de la Patrie/ Le jour de gloire est arrive!/ Contre nous de la tyrannie”.
Recordando el desembarco de Normandía, los patriotas franceses han llegado al día de gloria para elegir su futuro, rebelándose contra la tiranía del globalismo “woke”. Aquí se ha producido el mismo falso alarmismo que con Giorgia Meloni, presidenta del Consejo de ministros italiano y líder del Partido de los Conservadores y Reformistas Europeos, tildada de fascista por su euroescepticismo, aunque partidaria de la OTAN y sus vínculos con Rusia. Otros líderes que han sufrido esta descalificación antidemocrática, pese a ganar en las urnas: Milei, Trump, Orbán. Con el adiós del icono francés Françoise Hardy termina una época. Las ideologías representadas por todos estos partidos acaban de aprobar en la Asamblea Nacional la inclusión en la Constitución francesa el derecho al aborto.Quedan muy lejos, pues, del pensamiento del francés Robert Schuman, uno de los “Padres de Europa”, quien fundamenta la democracia en la existencia del cristianismo, que respeta la dignidad de la persona.