
Jaén - Publicado el - Actualizado
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Los giennenses teníamos difícil acceder al paraíso, aunque no carezcamos de méritos. Quizá se nos pueda achacar cierta indolencia, otros lo llaman conformismo. Considero, no obstante, que no son pecados suficientes como para que se nos prive de los goces divinos. Ya pagamos nuestra penitencia en la tierra. Permitimos que el valor añadido del aceite de oliva se lo lleven quienes no lo producen. Toleramos la despoblación. Formamos jóvenes que han de buscarse las habichuelas lejos de su patria chica. Muchas veces para no volver.
Por lo tanto, es comprensible que el ascenso al cielo no tuviera en Jaén puerto de embarque. En España la estación de origen para dicho trayecto era Madrid. Ya saben, dilectos oyentes, "de Madrid, al cielo". Pero olvidados en el sur de la península un comprovinciano que deseare convertirse en celestial lo tiene crudo. No puede rezar el Ave (María) porque este tren ignora al Santo Reino a pesar de las afinidades religiosas entre la oración y el antiguo nombre de Jaén. Iban a conformarnos con un sucedáneo, pero las obras de adaptación de las vías llevan camino de convertirse en un purgatorio. Precisemos. Lo nuestro es una condenación eterna en un valle de lágrimas. Y ustedes, dilectos oyentes, sabrán disculparme las reiteradas referencias teológicas, que traigo a colación porque a estas alturas de abandono y desamparo sólo nos queda esperar un milagro de tal magnitud que habrá de ser necesario recurrir a la casi totalidad de la corte celestial.
Sin embargo, ¡hosanna!, el ascenso a los cielos tendrá, si todo va bien, punto de partida cerca de Villacarrillo. Una empresa está desarrollando un proyecto para organizar viajes estratosféricos con globos de helio que subirán hasta los treinta kilómetros de altura. A cien mil euros el billete. No es que sea accesible para todos los bolsillos. El común de los mortales tendrá que conseguir su entrada en los cielos con los procedimientos habituales: misas, obras de caridad y oraciones al acostarse. Sin embargo, el turismo espacial repercutirá en riqueza y publicidad de la provincia. ¡De Jaén a las estrellas! Suena bien. ¡De Jaén a las estrellas! He aquí el nuevo lema que complementará el consolidado "Jaén, paraíso interior". Si es que lo nuestro es la gloria bendita. Nos falta creérnoslo. Y, por favor, Señor Dios mío, que esta vez no se nos caiga el milagro en el cajón de los olvidos perpetuos.
Palabras, divinas palabras



