Javier Pereda analiza en Ad Líbitum la intolerancia de Silvia Abril hacia los jóvenes cristianos
El columnista critica en su sección la opinión de la humorista sobre la fe y repasa los intentos históricos de erradicar a Dios de la vida pública

Ad Líbitum, con Javier Pereda
Jaén - Publicado el
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La columna de opinión Ad Líbitum, de Javier Pereda, ha puesto el foco en la reciente gala de los Goya, pero no para realizar una crítica artística, sino para señalar lo que considera una "deriva intolerante" por parte de la humorista Silvia Abril. Pereda critica sus declaraciones sobre los jóvenes que abrazan la fe cristiana.
Una "deriva intolerante"
El autor califica la opinión de Abril como "poco respetuosa", destacando sus palabras: "me niego a aceptar que la juventud que sube tenga esa carencia y esa tiranía hacia lo cristiano". Pereda defiende la libertad de los jóvenes para elegir sus creencias frente a quienes, como la actriz, los tachan de "desesperados y sin criterio".
Me niego a aceptar que la juventud que sube tenga esa carencia y esa tiranía hacia lo cristiano"
Para reforzar su argumento, el columnista recurre a figuras como Don Quijote, para quien la libertad "es 1 de los más preciosos dones", y a Antonio Machado para diferenciar la verdad personal de la búsqueda de "la verdad" compartida.
La batalla histórica contra la fe
Pereda enmarca este episodio en un "intento recurrente de erradicar a dios de la existencia humana". Recuerda la célebre batalla de grafitis entre Nietzsche ("Dios ha muerto") y la réplica anónima ("Nietzsche ha muerto"), así como la oposición de Benedicto 16 a la idea de que el cristianismo "amarga lo más precioso de la vida".
También se menciona la famosa sentencia de Karl Marx, "la religión es el opio del pueblo", que la consideraba un adormecedor de la voluntad de lucha. Esta visión alcanzó su máxima expresión en la Rusia bolchevique con un surrealista "juicio a Jesús" en 1918, donde un tribunal presidido por el ministro de cultura Anatoli Luna Czynski condenó a Dios por "crímenes contra la humanidad".
El "problema religioso" en España
El artículo traza un paralelismo con la historia de España, citando la famosa frase de Manuel Azaña en 1931: "España ha dejado de ser católica". Aquel planteamiento, según Pereda, derivó en el llamado "problema religioso" y la prohibición de la enseñanza católica durante la Segunda República.
España ha dejado de ser católica"
Esta visión laica, que según el autor no respetaba la libertad religiosa, exacerbó las tensiones que desembocaron en la Guerra Civil, periodo durante el cual miles de católicos fueron asesinados por "odium fidei" (odio a la fe).
Finalmente, la columna apela a la tolerancia mutua como la "regla de oro de la conducta". Pereda concluye que solo desde el respeto a la libertad ideológica y religiosa, y no desde "un fanatismo sectario cargado de prejuicios", se puede construir una sociedad donde la convivencia sea posible.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



