La 'ética mínima' que cohesiona una sociedad empieza en el día a día
La reflexión semanal de Miguel Lechuga parte de un padre cruzando en rojo con su hijo para advertir sobre cómo los pequeños gestos construyen la sociedad
Jaén - Publicado el
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“Venga que no viene nadie”. Estas palabras de un padre a su hijo pequeño antes de cruzar un semáforo en rojo inician la reflexión de Miguel Lechuga para cope.es/Jaén. Un gesto que, aunque para muchos no tenga importancia, envía un mensaje claro: las normas se pueden saltar si convienen. El autor advierte que lo que hoy es un semáforo, mañana puede ser algo como no respetar un turno, no escuchar a alguien o no cuidar de algún bien común.
La ética de lo cotidiano
Para abordar esta cuestión, Lechuga recurre a la filósofa española Adela Cortina y su concepto de ética mínima. Esta ética es la que se aplica en gestos sencillos del día a día y que resulta fundamental para que una sociedad pueda sostenerse.
La verdadera ética comienza en los detalles de cada día"
El papel de los adultos
No se trata de grandes discursos morales, sino de ser responsable y apostar por el cuidado mutuo. En esto, subraya, los padres y cualquier adulto tienen mucho que transmitir a los jóvenes. “Nos quejamos de cómo está la sociedad sin ser conscientes de que la verdadera ética comienza en los detalles de cada día”, concluye.
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