La música cofrade en Huelva vive su edad de oro entre la excelencia y el riesgo de la sobreproducción
Un experto analiza el momento de esplendor del género, reivindica el patrimonio local y alerta sobre una producción musical que puede llegar a ser excesiva

Huelva - Publicado el
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La música procesional onubense vive un momento espectacular, un esplendor que ha alcanzado tras años en los que era considerada un género menor. El experto Paco Gutiérrez, que ha investigado extensamente sobre la materia, recuerda cómo las bandas de música "cumplían con el expediente" sin un verdadero trabajo detrás, a diferencia de la importancia que se le concede hoy en día.
Una sobreproducción de luces y sombras
En la actualidad, el sector se enfrenta a una "sobreproducción enorme", un fenómeno con dos caras. Por un lado, Gutiérrez celebra que "vivimos en un momento donde la gente está muy preparada", con compositores de gran talento que están creando "cosas maravillosas".
Se están haciendo cosas maravillosas, pero también se está buscando el rizo del rizo del rizo"
Sin embargo, esta abundancia también tiene su lado negativo. El especialista advierte que en esta búsqueda constante de la novedad "se está buscando el rizo del rizo del rizo, y la música profesional está inventada", tal como ya había comentado el compositor Cristóbal López Gándara.
Reivindicar el patrimonio de Huelva
Gutiérrez hace una defensa apasionada del patrimonio musical de Huelva, que califica de "extenso y maravilloso". Considera fundamental que este repertorio suene más, ya que a menudo existe un cierto reparo a la hora de programarlo.
Parece que tenemos un complejo de que suene lo nuestro"
Lamenta que, "como pasa con otras cosas de nuestra ciudad, parece que tenemos un complejo de que suene lo nuestro". Está convencido de que "si esas marchas que tenemos se titularan de otro nombre o de otro barrio, sonarían detrás de todos los pasos", por lo que anima a quienes elaboran los repertorios a "dar ese paso al frente".
El buen uso de la instrumentación
Finalmente, en el debate sobre la instrumentación, como el uso de las populares "campanitas", Gutiérrez aclara que no hay nada de malo en ello siempre que se haga correctamente. "No es malo que suenen campanita", afirma, recordando que grandes autores como Farfán ya las utilizaban en sus composiciones. El problema, concluye, es el exceso: "Lo malo es que lleves campanitas solo, flauta, lo otro de la moto y 36 cosas en 5 minutos".



