Vivir sin gluten: el caso de Iñaki y Marina, padre e hija cordobeses afectados por la celiaquía
La Enfermedad Celíaca afecta a millones de personas en todo el mundo I Es una enfermedad infradiagnosticada y tiene un componente genético

Vivir sin gluten: el caso de Iñaki y Marina, padre e hija cordobeses afectados por la celiaquía
Córdoba - Publicado el - Actualizado
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Descubrir que el pan que comes a diario podría estar dañando tu intestino es solo el inicio de una dolencia desafiante para quienes padecen la enfermedad celiaca. Esta enfermedad autoinmune, a menudo subestimada, afecta a millones de personas en todo el mundo, obligándolas a replantear su alimentación y su estilo de vida.
Afecta a un 1% de la población y tiene un componente genético, por lo que es frecuente verla en varios miembros de una misma familia. Es el caso de Iñaki y Marina, de 51 y 21 años. Son padre e hija y ambos padecen esta enfermedad celíaca.
La singularidad de esta dolencia es su infradiagnóstico, pues más del 70% de los celiacos no lo saben. Marina Blanco fue diagnosticada hace tres años “llevaba desde pequeña con problemas digestivos, me habían hecho muchas pruebas desde que nací y nunca se le ocurrieron hacerme la prueba de la celiaquía” explica la paciente. Tras la cuarentena, sus síntomas aumentaron, “dije que hasta aquí, que ya no podía más”; cambió de médico de digestivo y este “se echó las manos a la cabeza cuando vio que nunca me habían hecho la prueba del gluten”. Los resultados salieron positivos y, tal y como afirma Marina, “tenía el intestino destrozado” por el consumo de gluten durante tanto tiempo.
Este es el caso de muchos de los celiacos, quienes pasan años sin un diagnóstico correcto por la falta de pruebas específicas o la subestimación de sus síntomas.
En Córdoba ya hay avances que facilitan la vida a estas personas, como "Red Sin Gluten", una aplicación que ayuda a encontrar restaurantes y establecimientos con opciones seguras sin contaminación cruzada. Ya son más de treinta los negocios adheridos.
“No es por capricho, sino por una enfermedad”
En algunos países los gobiernos o las asociaciones de salud ofrecen apoyo financiero para cubrir los costes adicionales del único tratamiento que existe: la alimentación sin gluten. En España, las subvenciones para personas con EC son escasas y varían según la comunidad autónoma.
“Gracias a Dios yo soy funcionario, tenemos una ayuda de MUFACE…, pero yo pienso en las personas que tienen escasos recursos y creo que esto es inviable”, nos explica Iñaki Blanco, funcionario y padre de una familia de cuatro personas en las que tres, sufren de esta enfermedad.
La inexistencia de ayudas económicas deja a la mayoría de celiacos, especialmente aquellos con recursos económicos limitados, en una situación que pone en peligro su salud y bienestar. Por ello, son muchos los pacientes que abogan por ayudas económicas, bajadas de precios y normas de etiquetado comunes en los supermercados. “No es por capricho, sino por una enfermedad”, aclara Marina Blanco, paciente con Enfermedad Celiaca.
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“Quiero comer fuera sin sentir que me están engañando”
Otro de los desafíos comunes para los enfermos celiacos son los eventos sociales. Estos, pasan de ser un momento de ocio para convertirse en una lucha constante para que su salud no se vea comprometida. La insuficiente educación en este ámbito y la poca empatía son el día a día de los que padecen esta enfermedad.
Todo esto supone un desafío constante para quienes deben mantenerse estrictamente alejados del gluten, pues la falta de opciones seguras y su posible contaminación cruzada amenazan gravemente su salud.
La dificultad de encontrar restaurantes que ofrezcan opciones sin gluten o que cuenten con cocinas preparadas para evitar la contaminación cruzada es una constante preocupación. “En todos los sitios no estás igual de tranquilo, hay sitios en los que nada más llegar y ver cómo tratan el tema pues… te ofrecen ya muchas dudas”, explica Iñaki Blanco, paciente de la EC. “La verdad es que te da cosa comer en esos sitios”, reitera. Por su parte, añade Marina “quiero comer fuera sin sentir que me están engañando”.
Compañerismo en la comunidad celíaca
A pesar de los constantes desafíos y de la cantidad de celiacos que hay, entre ellos se crea un lazo especial que permite vivir esta enfermedad en compañía. “En el trabajo muchas veces, cuando nos juntamos en comidas, las personas que somos celiacas ya nos conocemos y se forma ese vínculo en el que empatiza el uno con el otro”, nos cuenta Iñaki y agrega “tengo una compañera que siempre lleva en el bolso unos palillos o un salchichón sin gluten por si nos pilla en algún sitio de comer en el que no haya nada; siempre lo compartimos juntos, otro día soy yo”.
Cada vez más personas están recibiendo el diagnóstico correcto y encontrando alivio en una dieta sin gluten. La historia de Marina e Iñaki es un recordatorio de la importancia de seguir buscando respuestas y nunca rendirse.