La ‘enfermedad fantasma’ que se dispara entre los jóvenes: una experta revela las señales de alarma

La psicóloga Celia González analiza el aumento de casos, los síntomas físicos y el impacto del aislamiento social en la salud mental de la población más joven

Fran Durán

Córdoba - Publicado el

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En el marco del Día Mundial de la Lucha contra la Depresión, la preocupación por esta enfermedad ha vuelto a ocupar un lugar central en el debate social y sanitario. El aumento de casos, especialmente entre los más jóvenes, ha encendido las alarmas, tal como confirma la psicóloga Celia González, del Hospital San Juan de Dios de Córdoba. Según la experta, se está observando una incidencia creciente de sintomatología depresiva tanto en la población adulta como en adolescentes y niños cada vez más pequeños.

Diferenciar la tristeza de la enfermedad

Una de las claves para abordar la depresión es saber distinguirla de un estado de ánimo pasajero. González subraya que hay una diferencia fundamental: "La depresión es una enfermedad, no es una tristeza pasajera o un no tener ganas de hacer algo". Se trata de un estado que persiste en el tiempo y que consume los recursos de la persona. Las principales señales de alarma incluyen el aislamiento social, la pérdida de interés por actividades que antes se disfrutaban, cambios bruscos de humor o una irritabilidad constante.

La depresión es una enfermedad, no es una tristeza pasajera"

Celiz González Márquez 

Psicóloga en el Hospital San Juan de Dios de Córdoba

Lamentablemente, muchas personas llegan tarde a la consulta. La psicóloga describe la depresión como una "enfermedad fantasma" que a menudo no se aborda hasta que la persona se encuentra completamente incapacitada. "Normalmente, los padres de los adolescentes nos traen a los hijos porque ya no saben qué hacer y los adultos, cuando se ven muy incapacitados", explica. Por ello, insiste en la importancia de buscar ayuda profesional en cuanto se percibe que algo no va bien, ya que es más fácil intervenir en las fases iniciales.

Los síntomas físicos, el reflejo del malestar

La experta también ha confirmado la creciente aparición de síntomas físicos asociados a la depresión, un fenómeno conocido como somatización. "Todo lo que la mente calla, el cuerpo lo habla", afirma González. Dolores crónicos de cabeza o estómago y alteraciones en la piel son algunas de las manifestaciones físicas que pueden no tener un origen orgánico, sino puramente emocional, derivado de cómo la neuroquímica cerebral se ve afectada por el estado de ánimo.

Todo lo que la mente calla, el cuerpo lo habla"

Celiz González Márquez

Psicóloga en el Hospital San Juan de Dios de Córdoba

En el caso de los jóvenes, los síntomas son muy parecidos a los de los adultos, pero se manifiestan de formas particulares. El rechazo a socializar, la negativa a ir al colegio, una caída drástica del rendimiento académico o una irritabilidad extrema son comportamientos característicos. La psicóloga recalca que, aunque algunos de estos signos puedan confundirse con la adolescencia, la depresión tiene un diagnóstico claro y es un "trastorno que se puede tratar" para recuperar una vida funcional.

Aislamiento y pantallas: el caldo de cultivo

Al analizar las causas de este preocupante incremento, Celia González apunta directamente al aislamiento social potenciado por la tecnología. "Nos estamos aislando muchísimo con las pantallas", advierte. Este hábito funciona como un método para "anestesiarnos a nivel emocional", evitando enfrentar lo que realmente sucede en nuestro interior. Esta "huida" digital dificulta que el entorno detecte el sufrimiento, especialmente en adolescentes que "se meten en la cueva", y retrasa la búsqueda de soluciones. Por ello, una prevención más exhaustiva y el fomento del contacto social real se presentan como herramientas clave.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.