Xerez DFC
Xerez DFC 1-0 Arcos: Salió cara, pero podría haber salido cruz
Chapín no pudo festejar la victoria por la mínima del equipo de José Pérez Herrera

La crónica del Xerez DFC por Miguel Guerrero
Madrid - Publicado el - Actualizado
5 min lectura
El Xerez Deportivo se reencontró con la victoria en su feudo ante unas gradas solitarias por las nuevas restricciones sanitarias que entraron en vigor la semana pasada. Los de Pérez Herrera fueron muy superiores al Arcos CF en el cómputo global, sobre todo, en la excelente primera mitad. Pero de nuevo la falta de gol y el gran partido del guardameta rival Lebrón hicieron que los azulinos sufrieran demasiado. Guion muy parecido al del CD Rota y mismo resultado: 1-0 y con la sensación de conceder demasiada vida al rival.
Con esta sufrida victoria los xerecistas se colocan líderes de su subgrupo, teniendo en cuenta que dos partidos se han tenido que retrasar por la Covid-19. Antes de que comenzase el encuentro, se guardó un minuto de silencio en homenaje al ilustre y querido aficionado xerecista Domingo Pinteño ‘Dominguito’, que tristemente nos dejó la semana pasada y a quien se dedicó la victoria, tal y como expresaba el club en sus redes sociales.
Primera mitad de dominio xerecista
La primera mitad fue un monólogo azulino ante un Arcos CF que se aferró a su guardameta Lebrón para enfilar el túnel de vestuarios perdiendo tan solo por la mínima. El Xerez DFC comenzó el encuentro asediando el área contraria y ya en los primeros diez minutos se podría haber puesto por delante en el marcador en varias ocasiones. En el minuto cuatro llegó la primera ocasión, con un centro de Bello que Antonio Sánchez no pudo rematar en el área chica.
Fue la primera titularidad en lo que llevamos de competición liguera del delantero sevillano, que tan importante fue la campaña pasada pero que hasta el momento no se encontraba al nivel que se espera de él. En este partido parece que comenzó a recuperar sensaciones ya que estuvo más activo, generando peligro y rematando más y con mejor criterio que en los minutos que jugó en las dos jornadas anteriores. Aún le falta el gol y un par de escalones para ser el hombre determinante que fue en la temporada anterior, pero el míster confía en él –la titularidad, a pesar de no estar al 100%, es prueba de ello- y poco a poco parece ir en línea ascendente.
En el minuto seis, Lebrón tuvo que esforzarse por partida doble para evitar el primer tanto de los locales. Primero, el guardamenta del Arcos tuvo que desviar un cabezazo de Oca y, en el córner siguiente, repelió un buen disparo de, precisamente, Antonio Sánchez. Los locales monopolizaban la posesión y buscaban con más insistencia que acierto la portería rival. La más clara la tuvo Bello, cuyo centro desvió como pudo el defensa visitante Carmona y que a punto estuvo de colarse en su propia portería. El palo lo evitó.
Los de Pérez Herrera insistían, con muchos centros laterales pero sin remates que condujesen al gol. Y así fue hasta el minuto 26, cuando el capitán Antonio Bello transformó en gol un centro de Jacobo. Imparable para Lebrón, que fue el mejor de su equipo y que poco pudo hacer para evitar el primer y único tanto del partido.
Los locales seguían dominando, pero las ocasiones no se tradujeron en mayor premio, como el cabezazo de Bruno Herrero que detuvo el portero visitante en los últimos compases de la primera mitad. Los once jugadores azulinos estuvieron de notable –faltó mayor ventaja en el marcador para el sobresaliente- pero cabe destacar al central Junior Tombini. Cubrió la baja de Edet de última hora –por sanción tras recibir el club la resolución de la cautelar- y, aunque no tuvo mucho trabajo en el plano defensivo, cuajó un gran partido en la salida de balón: firme, valiente, buscando siempre los pases entre líneas a jugadores como Bruno Herrero o más adelantados incluso y le salió casi todo a la perfección en este sentido.
Poco gol, mucho sufrimiento
La segunda mitad fue otra historia. De más a menos, los xerecistas pudieron acabar lamentándose de las ocasiones perdonadas en la primera mitad. El Arcos CF parecía en los primeros minutos que quería dar un paso adelante y proponer algo más que en la primera parte, pero fue un espejismo. Los de Pérez Herrera dominaron pronto de nuevo el esférico y crearon cierto peligro, sobre todo, en las botas de Jacobo que era un auténtico puñal por su banda. Pero, a partir del 60’, el Xerez dio un paso atrás, dejó de llegar con tanta claridad al área contraria y la sentencia era más un deseo que un objetivo.
Con los cambios, muy especialmente con la entrada de Máyor, hubo una tímida reacción. Buscó el delantero aspense matar el encuentro a balón parado, pero sin suerte. Su ocasión más clara llegó en el 82, cuando su cabezazo en un saque de esquina se fue desviado por muy poco. Desde entonces, el equipo xerecista no pisó más el área contraria con claridad y fue el Arcos el que disfrutó de la última jugada para poder empatar.
No debió darse aquella situación. El Xerez Deportivo tuvo infinidad de ocasiones durante todo el partido para no depender del azar en esa última acción. Así lo pensarían los socios xerecistas, que no pudieron estar en las gradas pero que lo vieron por televisión. Bufandas tapando el rostro, manos entrelazadas implorando piedad, alguno que otro que se iría a la cocina… Era el minuto 93 y el Xerez, tras un partido en el que debió golear, se lo jugaba todo en un último balón colgado en su área. Salió cara, pero podría haber salido cruz.



