Jesús Moreno, relojero: "El cambio de hora hoy en día no tiene sentido. Se inventó en la Primera Guerra Mundial para ahorrar combustible, pero hoy en día no tiene sentido"
Este fin de semana dormiremos una hora menos por una medida creada en la Primera Guerra Mundial que hoy "carece de sentido para el ahorro energético", según explica el gaditano Jesús Moreno
Cádiz - Publicado el - Actualizado
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Cada cambio de hora es sinónimo de un aumento de trabajo para los relojeros. Son muchos los que aprovechan para poner a punto relojes olvidados en un cajón, descubriendo que se han quedado sin pila o que la corona no funciona. Según el relojero gaditano Jesús Moreno, “la semana después del cambio de hora siempre es una semana donde entra mucho trabajo”. Y es que hay que recordar que este domingo de madrugada cuando sean las dos el reloj cambiará a las tres.
Aunque para los profesionales este ajuste es más fácil porque solo hay que adelantar las agujas, “este cambio de hora es el más difícil para todos”. El motivo es que “esa noche dormimos una hora menos”, lo que provoca en muchas personas una especie de jet lag cuyos efectos pueden durar varios días.
Un origen bélico para el ahorro
El cambio de hora se remonta a la Primera Guerra Mundial y se estandarizó en toda Europa en 1970 con el objetivo de ahorrar combustible. El principal gasto energético se concentraba en la iluminación, ya que las bombillas de incandescencia consumían mucho, por lo que una hora más de luz natural suponía un ahorro enorme al multiplicarse por toda la población.
El cambio de hora, hoy en día, no tiene sentido"
Relojero
Sin embargo, esta justificación ha perdido toda su vigencia. Como señala Jesús Moreno, “el cambio de hora, hoy en día, no tiene sentido”. El motivo es que, con la tecnología LED, “en iluminación es lo que menos se gasta”. El consumo energético se ha desplazado a las pantallas, los aires acondicionados y las calefacciones, aparatos cuyo uso es indiferente a la luz solar.
De hecho, la Unión Europea ya aprobó su eliminación, pero la decisión generó un nuevo dilema sin resolver. “Muchos países prefieren la de verano, otros países prefieren la de invierno, y entonces ahora la controversia está en qué hora dejamos”, explica.
La cara y la cruz de los relojes de Cádiz
En una ciudad como Cádiz, la precisión horaria tiene sus contrastes. Existen relojes, como los de algunas iglesias o el del Ayuntamiento, que se ajustan automáticamente y funcionan a la perfección o se corrigen con rapidez si sufren algún desajuste.
Pero la otra cara de la moneda son los relojes emblemáticos que están parados o no marcan la hora correcta. El caso más conocido es el del reloj de Correos, que “algunas veces no da la hora, algunas veces está parado” y, de hecho, actualmente lleva “bastante tiempo parado a las 7”.
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