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Haciendo el ridículo

José Manuel Segarra opina sobre la crisis del Valencia tras el despido de Marcelino y el fichaje de Albert Celades.

Peter Lim

Peter Lim y Marcelino.Valencia CF

Cope.es

Tiempo de lectura: 1'Actualizado 19:32

Preguntas difíciles de responder. Rozando lo imposible. ¿Por qué ha tomado esta decisión Peter Lim en este momento? No es sencillo argumentar la contestación, porque en el cerebro del magnate sólo está él.

Sin embargo, basándonos en los antecedentes del personaje a algunas conclusiones sí es posible llegar. El mismo que ha decidido dinamitar el mejor Valencia de la década, es el que puso a su amigo Gary Neville de entrenador sin haber dirigido ni a los scouts del barrio. El mismo que vendió a Alcácer sin decírselo ni a la presidenta de entonces, ni al director deportivo y ni siquiera al propio jugador.

El mismo que ofreció al Atlético de Madrid la venta de Rodrigo Moreno, convirtiendo el mundo al revés en su modus operandi, el mismo que quiso bombardear la Copa del Rey que acabó en orgía y que no se dignó a felicitar a los futbolistas y al entrenador que ganaron el primer título bajo su mandato y en 11 años.

Ése es Peter Lim, el todopoderoso que antepone el ordeno y mando a la salud de una de sus empresas, porque eso es lo que tristemente es el Valencia.

Y no, las respuestas de Marcelino en rueda de prensa no han sido tan graves como para tomar una decisión tan drástica como ésta y en un momento tan delicado. El látigo igual funciona en Singapur, pero aquí no debería por mucho que nadie -empezando por el solícito Anil Murthy que sigue escondiéndose de este sinsentido bajo una sonrisa cómplice- se atreva a hacérselo ver, no vaya a desparecer de la foto.

Es increíble que un tipo como Peter Lim haya conseguido amasar una fortuna tan grande, con comportamientos tan ridículos como estos.

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