‘Premios Feroz 2018’: ¿Le gusta más una película de cine dirigida por mujeres o una dirigida por hombres?

‘Premios Feroz 2018’: ¿Le gusta más una película de cine dirigida por mujeres o una dirigida por hombres?

¡Mis queridos palomiteros!

La gala de los Premios Feroz 2018-críticos de cine que premian a la industria patria al estilo de los Globos de Oro, y celebrada el lunes pasado en Madrid- gozó de un marcado tono feminista, aunque en realidad no lo fue tanto, y las actrices convocadas se limitaron más a entregar premios que a discursear al respetable.

No me gustó la frivolidad de su presentador, Julián López, con algunos chistes de carril, que deslucían aún más el escaso ingenio de sus guionistas. Se apeló a una presencia mayoritaria de las mujeres en el cine, bien sea realizando más papeles protagonistas, bien sea dirigiendo cine.

Movistar+ se llevó el gato al agua con un pleno de Vergüenza, la serie donde Malena Alterio y Javier Gutiérrez meten la pata una vez tras otra. Ambos actores se han hecho con el Feroz que ha premiado su papel protagonista. Miguel Rellán fue reconocido con el galardón a mejor actor de reparto y la serie ha recogido el de mejor comedia televisiva. Y eso que el argumento sólo se basa en meter la pata constantemente.

¿No había otras cosas para reflejar dichas meteduras de pata? Para sus creadores, Juan Cavestany y Álvaro Fernández Armero, parece que no… y eso que el presupuesto superó los tres millones. “Ha habido muchos referentes, porque maneja un humor de situaciones de incomodidad y oscila entre lo absurdo, lo zafio, lo grosero y lo más ambiguo, con una apuesta por lo dramático, lo trágico y lo verdadero”, según reconoce el propio Cavestany. Está claro que el cine español es así. No hay más. Paradójico me parece que hayan sido mis compañeros, críticos de cine, los valedores para producto tan prescindible. En fin, premios previsibles de una gala sin sorpresas.

No obstante, vayamos al meollo de ese espíritu feminista que pretendió atraer las miradas y las críticas, gratuitas, a quienes votaron. Buena parte de la industria del cine español hecho por mujeres se rebela contra sus compañeros directores, y éstos optan por boicotearlas. De esto no se habló.

Tal vez esta pregunta no se la hayan formulado antes y con más frecuencia, porque, hasta el momento, el desequilibrio en la industria española es abismal. Sí, hay que ser justos. Es decir, la presencia de directores de cine es muy superior al de mujeres, y bien está que existan mujeres que quieran ocupar un sitio de ese nivel. Desde octubre pasado, cuando se celebró la 62 edición de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci), podrán contestar con criterio a esa pregunta sobre los gustos puesto que el reparto en la dirección de cine se ha equilibrado. Es la primera vez que sucede. Y es la primera vez que se produce en un festival tan veterano, de tan marcado carácter religioso, o al menos nació con ese espíritu.

El caso es que, vista la ‘amenaza’ que profieren las mujeres por alzarse en los puestos como directoras de cine, los varones de la industria se las han ingeniado para frenarlas en su intentona, no sea que al paso del tiempo les roben la merienda, si les tocan demasiado el bolsillo. Esto sin contar a la rara avis de doña Concha Velasco, actriz encantada con su trabajo porque siempre ha ganado más dinero que los hombres.

Me explico. Por si las alarmas no fueran suficientes y las mujeres en el sector no sufrieran ya una grave discriminación, algunos ‘profesionales’ han encontrado otra manera de abusar de ellas. No me refiero a los casos de abuso sexual en Hollywood del popular productor Harvey Weinstein, del director James Toback, del fotógrafo Terry Richardson o del actor James Franco -este último, tras recoger el Globo de Oro al mejor actor por The Disaster Artist ha sido excluido en la mañana del martes de competir en los Oscar al ser censurado por tres mujeres de agresión sexual. Los horribles casos latentes de Roman Polanski (violación de una menor) y Woody Allen (incesto) son demasiado sangrantes.

El caso que nos ocupa se refiere al abuso en las ayudas para la producción de largometrajes, donde se establece un sistema de puntos, en el que uno de los apartados tiene que ver con las películas con participación de mujeres como directoras, guionistas, productoras ejecutivas y jefas de equipo. Un proyecto que cumpla este requisito puede obtener 4 puntos de los 100 máximos. Lo más novedoso en la centenaria historia del machismo en el cine es la inclusión de mujeres en proyectos en los que realmente no participan para ‘robar’ esos puntos. Es decir, que se practica en los tiempos actuales un soborno, hasta denunciable, que ha recordado el Foro Mujeres en el Cine Español.

Y esa es otra, que según este Foro se constata que en 2016 sólo el 16,1% de las películas producidas en España fueron dirigidas por mujeres. También reclama que el límite de las ayudas públicas a las películas cuyos puestos de responsabilidad estén conformados por mujeres pueda llegar al 70%, al tiempo que subraya que es imprescindible la introducción de una perspectiva de género en la práctica del periodismo y la crítica cinematográfica, ya sean uno y otra, escritos por hombres o por mujeres.

Menos de acuerdo estoy con la sentencia de este Foro, en el que se precisa que la historia del cine que se ha contado hasta ahora es fruto del sistema de patriarcado y se trata, por tanto, de una ficción. Porque si hubiera sido así no habríamos tenido, fuera de nuestras fronteras (donde las mujeres que dirigen cine suponen un 8% y las diferencias salariales son aún más insondables), a artistas ilustres que se hicieron hueco en el panorama cinematográfico y a quienes debemos muchísimo.

Me refiero a la oscarizada Audrey Hepburn, la  tercera mayor leyenda femenina del cine por la American Film Institute (AFI), a Katharine Hepburn, la única actriz del mundo con 4 Oscars, a Meryl Streep, con 3 Oscar en su haber y 21 candidaturas al premio -sigue haciendo historia-, a Sofia Coppola, que obtuvo en 2003 el Oscar al mejor guión por Lost in traslation o a Kathryn Bigelow, primera y única mujer en la historia que ha ganado el Oscar a la mejor directora por En tierra hostil en 2009.

Como dijo Cate Blanchett al recibir el Oscar por Blue Jasmine en 2014: “Gracias a aquellos en la industria que no piensan que las películas protagonizadas por mujeres son un nicho. La gente quiere verlas y de hecho recaudan dinero”.

Así que la próxima vez que vaya a ver cine dirigido por hombres, pregúntese si no es más conveniente para todos, apoyar a ese otro cine minoritario filmado por mujeres. A estas alturas este debate ya tenía que estar resuelto. Y así nos ahorramos discursos reivindicativos, como expresó el lunes en la gala de los Premios Feroz la actriz española Nathalie Poza al recoger su trofeo a mejor actriz principal por No sé decir adiós.

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