Ángel Arroyo, el resurgir del ciclismo español en el Tour

Arroyo, el resurgir del ciclismo español

El exciclista español del Reynolds Ángel Arroyo, subcampeón del Tour de Francia de 1983, afirmó, en un acto celebrado recientemente en Madrid, que en la década de los ochenta no tenían «ni puñetera idea de correr» y que cuando atacaban se «cavaban la tumba».

«Cuando yo empecé tenía todo en contra. No me metieron a un manicomio porque no había. A raíz de la Vuelta a España de 1982 me dijeron: ‘Éste no es un arroyo, es un río’. La misma historia que contamos, los años la van borrando. Yo tengo buena memoria, hay cosas del pasado que siempre las recuerdo», rememoró Ángel Arroyo en los Desayunos Deportivos de Europa Press.

En una mala época para el ciclismo español, Ángel Arroyo debutó, junto con Pedro Delgado, con el Reynolds en el Tour de Francia del 83, quedando segundo en la general tras el francés Laurent Fignon. «En la primera concentración, en el 82 cuando fuimos a Candanchú, llegó Chico Pérez y nos dijo si queríamos ir al Tour de Francia. Nos quedamos un poco sorprendidos y fuimos finalmente después de participar en la Vuelta a España de 1983″, relató.

«La crono (por equipos, de 100 kilómetros) del Tour de Francia de ese año la verdad que fue una paliza grandísima. Era el ciclismo que había en la década de los ochenta. Yo siempre dije que no teníamos ni puñetera idea de correr, atacábamos y nos cavábamos la tumba. Sobre todo, en las grandes vueltas como el Tour de Francia. Si tienes gas, hay que darlo», comentó.

En ese mismo año, durante el Tour, el corredor de El Barraco (Ávila), la tierra de José María ‘Chava’ Jiménez y Carlos Sastre, sufrió un contratiempo al tomar un «batido en mal estado» en la etapa del Glandón. «A mí me gustaba empezar despacito, llegó un momento que no iba, que me quedé, y me pasaron los coches por delante, y yo pensaba que me iba a quedar ahí tirado», relató.

«Hernández Úbeda me dijo ‘venga’, y después vino un grupo y empecé a oxigenarme. Yo les decía que todavía podíamos llegar en cabeza. Empezamos a bajar el Glandón, con unos lagrimones en los ojos, yo me veía cerca de quedarme ahí colgado. Ahí, como una presa, llegamos, arranqué para arriba y empecé a pasar a gente», explicó.

Las palabras de Ángel Arroyo en los Desayunos Deportivos de Europa Press son el principal asunto que hoy te contamos en «A Tumba Abierta», un blog dirigido por Cristóbal Cabezas en el que el ciclismo siempre es el gran protagonista. No te pierdas las mejores historias de uno de los deportes más bellos del mundo.

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