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Las 5 reglas para evitar que un hijo único se convierta en un pequeño tirano

Son muchos los tópicos que giran en torno a los hijos únicos, se considera que son malcriados y egoístas, pero realmente no siempre se cumplen estas premisas

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Tiempo de lectura: 2'Actualizado 13:11

Tener un solo hijo tiene aspectos positivos para los padres y el niño, más atención, más recursos, más tiempo de dedicación... Aunque, también puede conllevar riesgos. La atención exclusiva de los padres puede impulsar en el niño un concepto exagerado de su importancia y alimentar su ego y se puede crear una dependencia emocional desmesurada del hijo hacia los padres. Ser hijo único no determina en sí mismo el futuro del niño, sino que su evolución depende de la educación que reciba.

Un trabajo que nadie dice que sea sencillo pero que desde luego se´r amás sencillo si tienes en cuenta estas reglas de los psicólogos del Grupo Laberinto:

1. Fomentar su propia vida social. Al no experimentar la rivalidad y las tensiones propias de la convivencia entre hermanos, el hijo único puede presentar cierto grado de inmadurez emocional, preferir la compañía de adultos y evitar la de niños de su edad. Los padres deben fomentar que el niño realice actividades de ocio en las que pueda socializar con otros compañeros como campamentos, talleres, deportes… así como propiciar un espacio de juego solo.

2. Impulsar su propia identidad. El hijo único puede tener problemas para establecer su propia identidad diferenciada a la de sus padres. Todos los niños tratan de imitar a sus padres, y querer complacerles se acentúa más en el caso de los hijos únicos. Para fomentar su identidad propia, hay que ir con cuidado y no elogiar en exceso los parecidos.

3. Aprender a decirles “no”. En ocasiones, los padres permiten y consienten todo lo que el hijo único hace para intentar compensar su soledad. Es importante poner límites a sus exigencias si no queremos que se conviertan en unos pequeños tiranos. Así como, no comprarles o darles todo lo que pidan.

4. No buscar el perfeccionismo excesivo. Los padres de un hijo único pueden incurrir en el error de volcar todas sus expectativas en ellos y ensalzar en exceso sus actitudes y aptitudes o culpabilizar cada una de sus acciones. Esto puede convertirles en personas egocéntricas, además, de experimentar el estrés que conlleva superar tantas expectativas impuestas.

5. No sobreprotegerlos. La mayoría de los padres de hijos únicos procuran estar siempre cerca de ellos para que no les ocurra nada malo y resolverles todas las dificultades. Pero el temor y la dedicación excesiva limita el comportamiento del hijo y le vuelve desconfiado, tímido, solitario y más precavido de lo normal.




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