¿Cuánta agua gastas con una única consulta en ChatGPT?
Los modelos de inteligencia artificial requieren de varios litros de agua, en ocasiones, potable, para poder funcionar
Usando GTP terminal móvil
Madrid - Publicado el
4 min lectura
La expansión de la inteligencia artificial (IA) ha traído consigo un crecimiento masivo de los centros de datos, esas instalaciones donde se aloja y procesa la enorme cantidad de información que hoy utilizamos a diario.
Generar respuestas a tus consultas, entrenar modelos o mantener servicios en la nube exige grandes cantidades de energía, pero también una enorme cantidad de agua para enfriar los servidores y mantenerlos operativos.
La "sed" de la IA
te puede interesar
El agua no está allí por necesidad física: los procesadores que ejecutan tareas complejas generan calor a gran escala, y sin un sistema de enfriamiento eficaz ese calor puede dañar el hardware.
El proceso típico de muchos centros de datos tradicionales emplea sistemas de refrigeración que utilizan agua para absorber el calor de los servidores y luego disiparlo al ambiente.
Estos sistemas, como torres de enfriamiento o chillers, suelen provocar la evaporación de grandes volúmenes de agua. Un centro de datos de tamaño medio puede usar decenas de millones de litros de agua al año solo para este propósito, una cantidad comparable al uso anual de miles de hogares.
Hay una compleja diferencia entre el consumo directo de agua en la instalación y el consumo indirecto asociado a la electricidad que utilizan. El agua necesaria para generar electricidad —tanto en plantas termoeléctricas como en hidroeléctricas— puede ser incluso mayor que la empleada dentro de los centros de datos. Esto se denomina huella hídrica indirecta.
ChatGPT, el chatbot de inteligencia artificial creado por OpenAI, en la pantalla de un móvil.
Por ejemplo, en Estados Unidos, los centros de datos tienen una huella hídrica indirecta que supera con creces su consumo en sitio debido al agua utilizada para producir la electricidad que alimenta sus servidores.
Su relación con el cambio climático
La relación entre el uso de agua de los centros de datos y el cambio climático es doble. Por un lado, estas instalaciones demandan agua y energía simultáneamente, lo que incrementa la presión sobre recursos locales, especialmente en regiones donde el agua es escasa.
Lugares como el desierto de Nevada (Estados Unidos) o zonas áridas de otros continentes han visto un rápido desarrollo de centros de datos, generando preocupación por el impacto sobre ríos, acuíferos y ecosistemas locales.
Por otro lado, el calentamiento global hace que el enfriamiento sea aún más exigente. Cuanto más altas son las temperaturas ambientales, más agua se necesita para mantener los equipos a una temperatura segura.
Centro de datos de Microsoft
Esto puede crear un círculo vicioso: las instalaciones consumen más agua y energía para enfriarse, contribuyendo a mayores emisiones de carbono y, a su vez, a más calentamiento, que a su vez aumenta la demanda de enfriamiento.
Además, a pesar de que cada vez se usa más "agua gris" (no potable) para refrigerar centros de datos, en instalaciones antiguas o donde no hay infraestructura de agua reciclada, se emplea agua habilitada para el consumo humano.
¿Cuánta agua consume una consulta?
A pesar de lo alarmante que suena todo, hay que contextualizar en torno a qué tipo de consulta se trata. Preguntas cotidianas con un prompt corto (preguntando, por ejemplo, si hoy va a llover o cualquier otra cosa, únicamente consumen entre 1 y 5 mililitros de agua: apenas unas gotas.
Otras consultas más extensas y que requieran mucha más capacidad (tanto para procesar la información como para generar la respuesta) pueden llegar hasta los 8 o 10 mililitros.
A diario realizamos acciones cotidianas que consumen más agua, como lavarse las manos, descargar la cisterna o utilizar otros servicios en línea: ver 10 minutos de vídeo en streaming consume mucho más que una consulta en un asistente.
Entrenar y mejorar a los modelos (algo permanente por parte de sus propietarios) consume de por sí muchos más litros de este bien escaso que el uso doméstico.
Sin embargo, tampoco hay que relajarse. El consumo sube cuanto más extensa es la conversación o si contiene procesos complejos como análisis o generación de imágenes. Conversaciones largas y complejas pueden llegar a consumir hasta casi medio litro de agua. Sumado por millones de usuarios de las diversas plataformas de IA nos da una cantidad ingente de este recurso.
El agua es un recurso crítico para la infraestructura digital moderna y su uso crecerá con la demanda de IA. Aunque el total global representa una pequeña fracción del uso mundial de agua —muy por detrás de sectores como la agricultura— en regiones vulnerables puede significar presión adicional sobre recursos limitados.
La expansión de la IA y de los data centers obliga a mejorar la transparencia en cómo se mide este consumo y a acelerar tecnologías que reduzcan su impacto ambiental, equilibrando innovación con sostenibilidad.