Una joven compra un piso con 23 años y lo okupan tras reformarlo: "Encima me siento mal por echarles, porque no tienen a dónde ir"

La propietaria ha encontrado en la vivienda a una familia con dos niños que asegura haber sido estafada con un falso contrato de alquiler

@ronymichellee


Ignacio Juanilla Bernardo

Madrid - Publicado el - Actualizado

3 min lectura

El sueño de tener una vivienda propia se ha convertido en una pesadilla para una joven de 23 años. Después de comprar su primer piso y dedicar más de un año a una reforma integral, ha descubierto que la vivienda ha sido okupada. El hallazgo se produjo cuando su padre acudió al inmueble para realizar unos remates finales y se encontró con que alguien había cambiado el bombín de la cerradura y había gente viviendo dentro.

La sorpresa ha sido mayúscula al comprobar que los nuevos inquilinos son una familia, un hombre, una mujer y dos niños. Según su versión, han sido víctimas de una estafa, ya que aseguran haber firmado un contrato de alquiler y pagado 3.000 euros a una tercera persona que les enseñó el piso. La propietaria, que ha compartido su historia en un vídeo, se muestra devastada y en shock. "Nunca pensé que el vídeo en el que iba a contar que tenía un piso fuese así", ha lamentado.

Un camino lleno de obstáculos

La joven ha explicado que pudo adquirir la propiedad gracias a sus buenas condiciones como empleada de banca. Desde el principio, el proceso estuvo lleno de dificultades. Poco después de la compra, descubrió que el piso arrastraba una deuda con la comunidad de 920 euros que los anteriores dueños no habían pagado y que ella tuvo que asumir. "Desde el momento que lo compré me timaron. No sé si es porque soy joven o porque soy una chica, pero es muy injusto todo", ha señalado.

El miedo a la ocupación impide muchos alquileres

Tras meses de una reforma complicada y llena de problemas, cuando por fin estaba todo listo, ha llegado el golpe de la okupación. La dueña ha expresado la frustración e impotencia que siente, un sentimiento que se ha agravado tras contactar con la policía. Según relata, los agentes le han comunicado que no pueden hacer nada y que las únicas vías son recurrir a empresas de desahucios o iniciar un proceso judicial que podría durar meses.

He llorado todo lo que he podido llorar, mucha frustración"

El dilema moral y el miedo a los destrozos

El mayor temor de la propietaria es el estado en que pueda quedar su piso recién reformado. "Ha sido como un proyecto en el que he estado involucrada durante más de un año, y ahora veo que es muy frágil", ha afirmado. La situación le genera un profundo conflicto emocional, ya que, a pesar de la ilegalidad, siente lástima por la familia. "Encima me siento mal por echarles, porque no tienen a dónde ir", ha confesado.

Este sentimiento, sin embargo, choca con el miedo a que la familia, al ser desalojada, pueda causar destrozos en la vivienda como represalia. "Me hace mucha ilusión lo bonito que había quedado y pienso que se lo pueden cargar todo", ha explicado, aunque intenta mantener una actitud positiva: "Al final es dinero que pierdo y ya está, todo se soluciona mientras no sea irreversible".

Es muy injusto todo"

Pagar por recuperar su casa

Ante la lentitud de la justicia, la joven se plantea dos alternativas. La primera es contratar a una de las polémicas empresas de 'desokupación', aunque duda de la legalidad de sus métodos. La segunda opción, que le causa una gran indignación, es pagar a los okupas los 3.000 euros que supuestamente han perdido en la estafa para que abandonen la vivienda de forma pacífica.

La medida anti okupas del Gobierno de Cantabria

Esta posibilidad le parece especialmente injusta al compararla con "tanta gente que trabaja tantas horas por una miseria para pagarse su alquiler". Finalmente, la propietaria ha reconocido su error por no haber contratado una alarma, un sistema que, según cree, podría haber permitido a la policía desalojar a los intrusos en las primeras horas. Ahora, el futuro de su proyecto de inversión, que iba a ser vendido a un padre que quería vivir cerca de su hija, queda en el aire.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.