Alimentación probiótica: ¿la verdadera dieta saludable?

Nerea Zorokiain, cofundadora y consultora en el Instituto Macrobiótico Nishime descubre las claves para fortalecer el sistema inmune y regular el peso de forma natural

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Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

5 min lectura

La llegada del periodo estival genera un incremento de los españoles que intensifican su preocupación por su alimentación y su cuerpo. Es en este momento cuando las famosas "dieta milagro", el déficit calórico o la comida sana, entre otros muchos conceptos, copan todo el protagonismo. El desconocimiento rodea a miles de personas que buscan cambios rápidos o, simplemente, una mejora de la propia salud. Metabolizar mejor los nutrientes, aumentar la capacidad de respuesta del sistema inmune, regular el peso de forma natural o disfrutar de un mayor equilibro emocional, son solo algunos beneficios de la alimentación probiótica.

La realidad dicta que son pocas las personas que realmente conocen las importantísimas funciones que desempeña la delicadísima fauna que coloniza nuestros intestinos, la denominada microbiota. Para conocer la realidad de la cocina probiótica y todo lo que rodea a este asunto, Nerea Zorokiain, cofundadora, profesora y consultora en el Instituto Macrobiótico Nishime, explica las claves para cuidarla y conseguir, así, que funcione a pleno rendimiento junto a más de 80 recetas de cocina para tratar de conseguirlo.

"La cocina probiótica es aquella que contiene alimentos probióticos, en su mayoría vegetales fermentados y también aquellos alimentos que van a dar de comer a nuestras bacterias. Es más, dentro del grupo de los vegetales, hay algunos de ellos especialmente indicados para la microbiota. Saber cocinarlos e incluirlos en nuestra dieta puede marcar un antes y un después en nuestra salud digestiva", expresa Zorokiain explicando que es realmente la cocina probiótica.

Para que el conocimiento llegue a todo el mundo, la profesora escribió un libro donde descubre que uno de los grandes problemas que encontramos con la microbiota es la falta de biodiversidad: "Nuestra cocina debe ser variada, con alimentos de temporada y, sobre todo, buena y divertida. Si siempre nos centramos en los mismos alimentos, cocinados de la misma manera, solo nutriremos a ciertos microorganismos. Sin embargo si cada época del año vamos eligiendo diferentes ingredientes y si, además, de cada uno de ellos, formas diversas de cocinado, crearemos esa biodiversidad que nuestro sistema digestivo necesita", manifiesta la experta.

Pero para poder crear estos platos es necesario tener los alimentos adecuados. Atendiendo a la actual inflación, uno de los puntos de preocupación parte de si es posible encontrar estos alimentos a buen precio: "Toda la cocina que sea saludable para nosotros tiene que ser de cercanía y de temporada. Nuestros antepasados así lo hicieron y por esa razón estamos aquí. Tenemos que buscar un lugar para comprar que tenga vegetales de la zona, de cultivo lo mas natural posible o ecológico y de temporada. Con esto tenemos suficiente. Lo que comía nuestra abuela sería nuestra comida ideal. En ella encontramos por ejemplo toda clase de verduras, hortalizas, cereales, legumbres, frutas de temporada, etc.", afirma Zorokiain.

"Podemos centrarnos en los vegetales como comida directa para las bacterias y, luego, en alimentos probióticos como los yogures, que pueden ser de origen animal o vegetal, pero lo importante que estén sin pasteurizar. Encontramos también vegetales fermentados, los mas conocidos en nuestro país son las olivas, y, si se han elaborado en salmuera (no encurtidos), las cebolletas, pepinillos, etc. También, otros vegetales como el chucrut, el kimchi, kombucha, kefir de agua o de leche, etc.", añade la consultora del Instituto Macrobiótico Nishime intentando aclarar que alimentos de los que solemos tener en la nervera son útiles.

Una vez conocidos que productos si deberían usarse, surge la duda de cuales son los prohibidos. "Para mi, los alimentos prohibidos son los alimentos procesados. Esos que si lees los ingredientes no sabes lo que son. Estos productos alimenticios suelen tener ingredientes que nuestro cuerpo no es capaz de reconocer y, a la larga, está demostrado que pueden llegar a generar problemas en el sistema digestivo y por supuesto en la microbiota. El resto de alimentos de origen natural o sin procesar, dependerá de la cantidad. Incluso, el agua en exceso puede llegar a ser perjudicial. Así que todo en su justa medida correcta", añade Nerea Zorokiain.

"Una cocina probiótica nos va a ayudar a que nuestro sistema digestivo sea capaz de hacer sus funciones naturales, es decir, a digerir aquello que comemos y a que cada nutriente se distribuya 'por cada una de nuestras células. Si no somos capaces de digerir, la base de la pirámide de la salud irá cayendo y comenzaremos a sentirnos cansados, con inflamación. Empezaremos a tener patologías en el sistema digestivo y así se producirá un efecto en cadena que, en algún momento, seguramente, desencadenará una enfermedad. No somos lo que comemos, sino lo que somos capaces de digerir", enuncia la profesora aclarando así cuales son los beneficios de la cocina probiótica.

El problema para muchos no parte de la obligación a cambiar sus hábitos alimenticios sino que, en base a sus escasas habilidades en la cocina, les es muy complicado poder seguir este tipo de alimentación: "Como cada cosa que hacemos, hay que dedicarle tiempo y creo que aquí es importante cambiar el concepto que tenemos en la cocina como un lugar de pérdida de tiempo y situarlo en un lugar de templo de la salud. Así como hacemos ejercicio, nos cuidamos la piel o nuestra casa, dedicar un tiempo en la cocina es imprescindible para que sea saludable. En mi experiencia, que soy madre de tres hijas, comer bien me ha dado la posibilidad de tener la suficiente energía como para cocinar, trabajar y criar a mis hijas. Si mi alimentación no me hubiera dado esta energía, seguramente no habría sido capaz de publicar ninguno de mis dos libros", declara Zorokiain. Asimismo, la especialista asegura que para hacer viable esta costumbre es necesaria una buena organización pero afirma que el tiempo no es excusa ya que ella "solo necesita unos 30 minutos antes de cada comida para acabar de organizar el menú".

"El paladar es algo muy personal. Por eso, en mi libro, se pueden encontrar recetas con sabores más intensos y otras para todos los gustos. Podemos ir introduciendo estos sabores poco a poco y así los mas pequeños se pueden acostumbrar. Sobre todo, hay que trabajar mucho la seducción en la cocina. Quizás, con los niños o personas más reacias, podemos empezar con bebidas probióticas que son muy sencillas, o añadiendo a las ensaladas algunos fermentados y, poco a poco, ir introduciendo otros platos", concluye la profesora ratificando así que este tipo de alimentación es apta para todo tipo de personas y gustos personales.

Visto en ABC

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