Las redes sociales en una tragedia: ¿Aliadas o enemiga?
Una experta analiza el doble filo de estas plataformas en crisis como la de Adamuz y da las claves para un uso responsable que no alimente la desinformación
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En medio de la tragedia ferroviaria de Adamuz, las redes sociales vuelven a mostrar su doble cara. Mientras que pueden ser una herramienta clave para difundir información urgente o localizar a personas, también se convierten en un altavoz para los bulos y la desinformación; un riesgo ante el que las autoridades piden informarse solo por medios oficiales.
Para analizar este fenómeno, Ainhoa Torres, directora del Grado en Comunicación Digital y profesora de Redes Sociales de la Universidad CEU San Pablo, explica que las redes sociales tienen un doble filo: "Pueden salvar tiempo o multiplicar el caos". Según la experta, la diferencia "no la marca la tecnología en sí, sino el uso que hacemos nosotros de ellas como personas".
El poder de las emociones
La experta señala que en momentos de crisis se activan emociones muy fuertes como el miedo, la urgencia o la empatía. Esto provoca que los usuarios verifiquen menos la información que consumen y comparten, un impulso que es clave para la propagación de noticias falsas.
Cuando estamos emocionalmente activos, verificamos menos"
Profesora de Redes Sociales de la Universidad CEU San Pablo
"Cuando estamos emocionalmente activos, verificamos menos", asegura Torres. Explica que "la emoción mueve el impulso y no permite que haya una reflexión previa" a lo que se comparte; un comportamiento especialmente relevante entre los menores de 35 años, para quienes las redes son la principal fuente de información.
Frenar el bulo, una responsabilidad del usuario
Torres subraya que en una catástrofe "compartir un bulo no es algo inocente", ya que puede generar pánico o dificultar las labores de ayuda. Por ello, apela directamente a la responsabilidad individual para detener la cadena de desinformación. "Los que tenemos la capacidad de ponerle freno somos nosotros", asegura.
La profesora insiste en que los usuarios debemos "ser capaces de frenar nuestra emoción" y pensar dos veces antes de dar eco a un contenido no verificado, aunque sea llamativo.
Claves para informarse de forma segura
Para un uso responsable, Ainhoa Torres ofrece tres claves simples: "Desconfiar de los mensajes alarmistas, comprobar la fuente antes de compartir, y recordar que no todo lo urgente es cierto". La recomendación principal es seguir siempre a fuentes fiables como las instituciones, organismos oficiales y medios de comunicación consolidados.
Finalmente, la experta introduce la necesidad de una "alfabetización algorítmica". No basta con seguir a cuentas fiables; es crucial interactuar con su contenido para que el algoritmo entienda qué nos interesa y no acabe sepultando la información veraz. Se trata, concluye, de "hacer del algoritmo lo que necesitas, y no al revés".
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.