El estrés dispara el bruxismo: la válvula de escape silenciosa que afecta a uno de cada cuatro españoles
Esta afección ha crecido del 6% al 23% desde la pandemia
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El bruxismo, el hábito involuntario de apretar o rechinar los dientes, se ha convertido en un problema de salud creciente en España, afectando ya a uno de cada cuatro españoles. Esta afección está estrechamente ligada al estrés y la ansiedad, y su prevalencia ha aumentado del 6% al 23% desde la pandemia. Según explica en COPE Ismael Cerezo, odontólogo y fundador de Cleardent, "cuando una persona vive con tensión mantenida, el cuerpo busca vías de descarga, y una de ellas puede ser apretar o rechinar los dientes; muchas veces sin darse cuenta".
Este mecanismo de liberación de tensión se manifiesta tanto de día como de noche. Durante la jornada, es común apretar la mandíbula de forma inconsciente, mientras que por la noche el fenómeno se relaciona con "microdespertares y la activación del sistema nervioso", lo que dificulta su control.
Causas y consecuencias del bruxismo
Las causas del bruxismo son multifactoriales. Además del estrés y la ansiedad, Ismael Cerezo apunta a otros factores como "trastornos del sueño, ronquidos, apnea, el consumo de alcohol, tabaco o cafeína" e incluso una mala mordida. El experto subraya que "el estilo de vida actual influye muchísimo", ya que "cada vez comemos peor, dormimos peor y trabajamos mucho", lo que eleva su prevalencia.
No tratar el bruxismo a tiempo puede tener serias consecuencias. Según Cerezo, puede provocar el desgaste del esmalte, sensibilidad dental, dolor de mandíbula y sobrecarga en la articulación. En fases iniciales, se puede prevenir con férulas de descarga, pero, si el daño es avanzado, son necesarios "tratamientos odontológicos como carillas, coronas" o reconstrucciones completas. De hecho, el 89,1% de los pacientes diagnosticados con bruxismo en estudios clínicos presenta necesidad de prótesis parcial.
Diagnóstico y tratamiento
Muchas personas pueden tener bruxismo y no saberlo, ya que puede ser asintomático. Las visitas regulares al dentista son clave para detectar "signos de desgaste", afirma Cerezo. Otras señales de alerta incluyen levantarse con dolor de mandíbula, cansancio, dolor de cabeza, sensibilidad dental o notar los dientes más planos o desgastados. A veces, es la pareja quien alerta al paciente al escuchar el ruido de los dientes por la noche.
El bruxismo nocturno es "más difícil de controlar" porque la persona no es consciente, explica el odontólogo. El tratamiento principal suele ser una férula de descarga que "protege los dientes" y reparte la fuerza de la mordida. Sin embargo, Cerezo advierte de que no siempre es suficiente para eliminar el problema.
Dado que "cada caso tiene una causa y un diagnóstico", el tratamiento debe ser personalizado. Además de la férula, a menudo hay que trabajar en otras áreas como la "relajación mandibular o la fisioterapia para quitar los dolores" y, en casos muy específicos, se puede recurrir a la toxina botulínica para paralizar los músculos maseteros, concluye el experto.
Un problema que va más allá de la boca
El impacto del bruxismo no se limita a la salud oral. Ismael Cerezo explica que "la musculatura masticatoria está conectada con todo el cuerpo", por lo que la tensión puede irradiar y causar dolor de hombro, espalda o incluso de oído.
El aumento del bruxismo se enmarca en un contexto de empeoramiento de la salud mental en España. Un 59% de los españoles afirma sufrir estrés y un 35,6% presenta algún problema de salud mental. Esto ha generado 468.093 bajas laborales en los primeros nueve meses de 2024, con una duración media de 65 días -el doble que otras causas- y un coste económico que alcanza el 4,2% del PIB.
Este texto ha sido elaborado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.