Mediodía 25 febrero 2015

Razones y demagogia

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Tiempo de lectura: 1' Actualizado 12:47

No sabemos hasta qué punto el presidente Rajoy y el líder socialista Sánchez tendrán capacidad de rectificar algunas de las cosas que se dijeron ayer durante el debate sobre el Estado de la Nación. Pero sería bueno que, a pesar de encontrarnos ya en campaña electoral, supiesen analizar en frío las consecuencias de su cruce de insultos que, en definitiva, devaluaron lo que pudo ser una interesante confrontación de ideas. Las palabras gruesas que se escucharon y la decepción que manifestó Mariano Rajoy ante la demagogia esgrimida por su oponente frente al cúmulo de razones ofrecidas en un buen discurso, dejaron en evidencia la dificultad de que, en el futuro, funcione un bipartidismo solidario que haga frente al populismo, de momento ausente de la Cámara.Pedro Sánchez, con la ausencia de un programa sólido y su propósito de derogar en serie las leyes aprobadas en la actual legislatura, dio la falsa impresión de estar más cerca de “Podemos” que de unos acuerdos con el Partido Popular que refuercen la estabilidad política. La cercanía de las fechas electorales, en todo caso, así como lo que ya está sucediendo en Grecia, debieran tener la virtud de ofrecer la oportunidad de colocar a cada cual en su sitio y disipar las dudas que han surgido en el electorado en los últimos tiempos, al socaire de las secuelas de la crisis. La demagogia, sobre todo cuando está precedida por las dos legislaturas de infarto del partido socialista, solo sirve para excitar ilusiones temerarias y provocar, a corto plazo, más frustración social.    

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