EUROPA NACIONALISMOS (Crónica)

Lévy invoca a la cultura como muralla ante los populismos que matarán Europa

Carlos Bazarra

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 23:24

Carlos Bazarra

Europa está en peligro de muerte, de ser asesinada por los populismos y nacionalismos que, según el filósofo francés Bernard-Henri Lévy, representan en España políticos como Santiago Abascal, Carles Puigdemont y Pablo Iglesias y que han de ser contenidos por la muralla de la cultura y de la democracia.

A los puntales históricos de esa cultura europea invoca Lévy en "Looking for Europe", el monólogo teatral que ha estrenado este miércoles en el teatro Olympia de Valencia antes de su gira española por Barcelona (el próximo lunes) y, un día más tarde, Madrid y que posteriormente le llevará por otras diecisiete ciudades europeas.

Durante cien minutos y ayudado en varios momentos de la función por el dramaturgo catalán Albert Boadella -que arranca los únicos momentos hilarantes de una obra introspectiva, en general pesimista y en ocasiones alborotada-, el escritor y filósofo (Beni-Saf, Argelia, 1948) radiografía el estado actual del continente y advierte de las amenazas, sobre todo políticas, que le acechan.

Su monólogo es una sucesión de breves análisis -aliñados de recuerdos personales- de los principales países que conforman la Unión Europea, que le sirven para criticar a sus dirigentes ante crisis bélicas o humanitarias del último siglo.

De España glosa su "fuego místico", su "heroísmo" e incluso su "grandeza carmesí casi infinita" para contraponer sus valores históricos y culturales al "neonacionalismo" y "neorregionalismo" que, a su juicio, representan respectivamente Abascal (al que tacha de "idiota") y Puigdemont (quien "sueña con la etnicidad").

Y para hacer patente sus críticas al nacionalismo, la figura de Boadella como dueño del hotel de Sarajevo en el que se aloja Lévy durante la obra emerge como caricatura del catalán que intenta convencer a toda costa al cliente de su argumentario antiespañol, lo que lleva al filósofo a arremeter contra él por su pesadez dialéctica e, incluso, a acusarle de "racista".

El escritor y polemista galo arremete también contra "el maldito" Brexit, pues de llevarse a término supondría "la victoria de la izquierda radical sobre la izquierda liberal", "el triunfo de Putin y Trump" y una "retirada patética" británica del proyecto europeo.

También cita a Venezuela para criticar que la UE no intervenga en la crisis que atraviesa -"¡No parezcamos imperialistas!", ironiza-, se pregunta si Europa está vieja o es que acaso ha vuelto a la infancia y aplaude la postura política de su compatriota Manuel Valls como candidato independiente a la alcaldía de Barcelona.

En su monólogo, el autor de "La barbarie humana" alude en numerosas ocasiones a puntos clave de la entrada de migrantes a Europa, desde Lampedusa hasta Ceuta, para arremeter contra los mandatarios que "cierran los ojos ante el Aquarius como los cerraban ante el Éxodo" y apuntar si Europa no debería ser un espejo de esos lugares, confluencias históricas de culturas y religiones.

"Europa es una civilización, un arte de vivir" donde Mozart, Buñuel, Zweig, Almodóvar, Kant, Freud, Orwell, El Greco, Unamuno, Husserl o Beethoven deberían ser los rostros y miembros reales de la Comisión Europea para salvar al continente de esas amenazas populistas, invoca el filósofo, quien se empapa (literalmente) de siglos de cultura para exorcizar ante el público sus peores temores.

Y la "vacuna" final se encuentra, en su opinión, en Sarajevo, como símbolo de la cultura y la democracia que sucumbió a la guerra por los nacionalismos: "El espíritu de Bosnia lo curaría todo", asegura, aunque la poesía también le echaría una mano.

Entre el público se encontraban el senador del PP Pedro Agramunt, el diputado de Ciudadanos y candidato de este partido a la presidencia de la Generalitat, Toni Cantó, la exmiembro del PSOE vasco y ex alto cargo de la Generalitat Valenciana con el PP Gotzone Mora y la exconsellera del Gobierno valenciano Alicia de Miguel.

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