Más directos

Martínez-Almeida activa su plan de choque policial en Lavapiés

El despliegue de los antidisturbios de la Policía Municipal pretende erradicar la inseguridad ciudadana en Embajadores

Martínez-Almeida activa su plan de choque policial en Lavapiés

 

Ramón García Pelegrín

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 13:48

“Somos lo que hacemos para cambiar lo que somos”. La frase se puede leer colgada de un muro del Teatro Valle-Inclán, segunda sede del Centro Dramático Nacional, en plena plaza de Lavapiés. A muchos vecinos de la antigua judería madrileña les gustaría aplicarla tal cual para que Lavapiés no se convierta en el mayor punto negro de la delincuencia en la capital. Para luchar contra la inseguridad ciudadana y favorecer la convivencia vecinal, el Ayuntamiento ha desplegado desde este lunes 2 de septiembre a decenas de agentes de la Unidad de Apoyo a la Seguridad (UAS), los antidisturbios de la Policía Municipal, tras el despliegue realizado este verano de un centenar de nuevos policías en la zona centro de Madrid. Este dispositivo de seguridad, con una mayor presencia policial en calles y plazas como las de Arturo Barea, Nelson Mandela o Casino de la Reina, durará hasta mediados de noviembre cuando desemboque en el operativo especial de Navidad.

Este plan de choque policial pretende poner coto a la creciente degradación que vive el barrio de Lavapiés en los últimos tiempos sobre todo cuando cae la noche y en los fines de semana. Botellón día sí y día también, ruidos, suciedad y lo peor de todo: robos, reyertas, peleas y tráfico de drogas como cocaína, hachís e incluso heroína a la venta en los narcopisos.

La primera noche con este dispositivo policial puesto en marcha ha transcurrido sin ninguna incidencia, según informan a COPE fuentes del Área de Salud, Seguridad y Emergencias.

Los vecinos de Lavapiés reconocen a COPE que tienen miedo: “Esto está fatal. Hay mucha gente rara y vivimos con inseguridad”, nos cuenta una vecina de toda la vida de este multicultural barrio de Lavapiés que parece tener dos almas. Por un lado es una de las zonas donde más ha subido el precio de la vivienda (más de un veinte por ciento el último año), declarado Barrio más cool por la revista Time Out y donde los turistas internacionales son cada vez más habituales. De hecho nos cruzamos en estos días de vaivenes y vorágines viajeras con seis turistas norteamericanas y un nutrido grupo de turistas japoneses.

Otra de esas vecinas de Lavapiés de toda la vida que han resistido el efervescente proceso de gentrificación nos confiesa tener “temor a salir y caminar por el barrio después de llevar viviendo más de ochenta años en la calle Amparo”. Esta veterana del barrio nos pide ayuda para acabar con la gente de fuera de Lavapiés “que vienen todos los sábados a vender droga en mi portal”. Pasamos por la evocadora calle Mesón de Paredes, la misma que tantos bombardeos aéreos sufrió en la guerra civil hace ochenta años. Aquí se encuentra el colegio San Alfonso, dirigido por las Hijas de la Caridad de san Vicente de Paúl. Algunas madres nos aseguran que no hay problemas con los niños. En un café de la calle Miguel Servet, nos encontramos con el director de cine madrileño Juan Pablo Martín Rosete. Acaba de estrenar su última película rodada en inglés, Remember me con Bruce Dern, Brian Cox y Verónica Forqué. Afincado en Nueva York, aunque carabanchelero de nacimiento y corazón, Martín Rosete suele trabajar en Lavapiés en la posproducción de sus películas (nominado al premio Goya por uno de sus cortos) y nos comenta que “nunca he tenido sensación de inseguridad aunque es verdad que en el entorno de la glorieta de Embajadores (el icónico Portillo para cualquier castizo de pro) había yonquis antes.

Sobre si la destacada presencia policial puede ser disuasoria y reducir el índice de criminalidad, los vecinos discrepan. Para algunos, el problema de convivencia en estas calles va mucho más allá de la mera represión policial. Para uno de esos residentes de toda la vida, bienvenido sea este despliegue policial que “hará que muchos se lo piensen dos veces antes de cometer delitos”.

Lo más