Madrid - Publicado el - Actualizado
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Francia ha vuelto a ser golpeada por el yihadismo europeo. Los atentados de los últimos meses en París, Bruselas y ahora en Niza, han estado vinculados a personas que han nacido entre nosotros y que han sufrido un proceso de radicalización. De hecho Niza es una de las ciudades francesas que más jóvenes ha exportado a Siria para luchar contra el Daesh.Estamos ante terroristas que pertenecen a una segunda o tercera generación, muy distanciados de la cultura de los primeros inmigrantes. Algunos de ellos han sido condenados anteriormente por delincuencia común. Estamos por tanto ante un proceso más de islamización del radicalismo que de radicalización del islam. El nihilismo de estos jóvenes encuentra en una interpretación radical de ciertos elementos del islam un supuesto fundamento para ejercer la violencia.Este fenómeno, que causa tanto sufrimiento, supone un reto para el islam europeo, que debe insistir una y mil veces en que ese nihilismo violento mancha a los buenos musulmanes. Pero no son solo necesarias las declaraciones, el islam en Europa tiene también una grave responsabilidad educativa que debe compensar la única mediación que a menudo solo se ejerce en internet. La lucha contra el nihilismo violento es una tarea policial y política, pero también cultural y educativa.



