Madrid - Publicado el - Actualizado
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Mientras el mundo asiste horrorizado a los bombardeos masivos sobre la zona oriental de la ciudad siria de Alepo, los dos grandes protagonistas interpuestos de esta insoportable guerra permanecen firmes en sus posiciones, y eso se traduce en una espiral de destrucción y muerte que nadie puede parar. Este pasado domingo se vieron en Lima los presidentes Obama y Putin, pero apenas intercambiaron un frío saludo y unas vagas promesas de aliviar el sufrimiento del pueblo sirio. Y todo ello ante la impotencia de la comunidad internacional, incapaz de parar el horror que se desarrolla ante nuestros ojos desde hace más de cinco años. En otro escenario cercano los yihadistas del Daesh resisten en Mosul más de lo que se esperaba, y prosiguen los asesinatos decenas de personas a las que considera traidores.Cabe preguntarse hasta cuando puede durar esta escalada del horror. Las conversaciones de paz en Siria están paralizadas desde julio, mientras en Irak todo son negros augurios sobre lo que serán capaces de hacer los adeptos del Daesh cuando sean desalojados de su plaza fuerte de Mosul. Pero la pregunta es qué nos espera ver todavía. Lo adelantaba este fin de semana el emisario de la ONU para Siria, Staffan de Mistura: de aquí a Navidad veremos la caída estrepitosa de Alepo y asistiremos a la huida de más de doscientas mil personas hacia Turquía, en una nueva fase de la catástrofe humana que supone la guerra.



