Madrid - Publicado el - Actualizado
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El papa Francisco ha atendido largamente en el avión a los medios de comunicación que le acompañaban, en esta ocasión tras la breve estancia en Georgia y Azerbaiyán. En la conversación ha habido tiempo para abordar un gran abanico de temas: desde la necesidad de recorrer juntos el camino ecuménico, el papel que pueden jugar las religiones para ayudar en la tarea de la paz, el estado actual de las relaciones con China, y muy especialmente, todo lo que concierne a la familia y al matrimonio. Como ha señalado Francisco, sus duras afirmaciones sobre el divorcio están ya expresadas, con otras palabras, en la exhortación Amoris Laetitia. La belleza del matrimonio cristiano choca en una cultura de conflictos, reacia a reconocer la verdad inscrita en la naturaleza misma del hombre. Por eso el papa ha sido tan duro contra las ideologías que intentan colonizarla. Al mismo tiempo, como también aparece de forma constante en su magisterio, ha afrontado las realidades de las familias heridas y de las personas que sufren, sin rehuir ninguna cuestión por delicada que sea. Una cosa es acoger sin reservas a una persona que tenga tendencia homosexual o que ha cambiado de sexo, y otra bien distinta imponer en la escuela un adoctrinamiento ideológico basado en la teoría del género, con el objetivo de cambiar la mentalidad de la gente. En este sentido, el papa ha recomendado leer todo el texto de la Amoris Laetitia, y no sólo una parte.



