El traslado del Guernica de Piccaso
El traslado estaría revestido de un alto simbolismo por el valor de un cuadro cuyo origen histórico trasciende las reivindicaciones del nacionalismo

Madrid - Publicado el - Actualizado
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El Gobierno Vasco ha vuelto a inistir en que quiere llevar el próximo otoño el Guernica de Piccaso al Guggenheim de Bilbao con motivo de la conmemoración del noventa aniversario del bombardeo. El lehendakari Imanol Pradales sabe que éste es el momento más propicio para recuperar una histórica reivindicación, entre otras razones por la debilidad y dependencia del presidente Sánchez.
El traslado de ese cuadro no es igual a las transferencias que está consiguiendo de Sánchez a cambio de su apoyo parlamentario. Estaría revestido de un alto simbolismo por el valor de un cuadro cuyo origen histórico trasciende las reivindicaciones del nacionalismo, entre otras razones, porque estas tergiversan el sentido de lo que quiso legar Picasso.
El primer escollo al que se enfrenta el traslado es el informe de los técnicos del Museo Reina Sofía que desaconsejan cualquier movimiento de la obra por razones de integridad. La azarosa vida del lienzo le ha convertido en un bien cultural frágil que debe ser preservado en condiciones de estabilidad y cuidados específicos.
A esta razón de peso se añade la de que el cuadro, que fue un encargo de la II República para la exposición internacional de París, combina la historia de la muerte del torero Ignacio Sánchez Mejías, mecenas de la generación del 27, con la de los horrores de la guerra para presentar el estado de una sociedad ante la guerra. Fue un cuadro encargado por la República, no por el Gobierno Vasco. La indebida apropiación del sentido de esta obra que, desde hace tiempo, pretende el nacionalismo vasco, lleva implícita una manipulación de la historia.



