Cánticos intolerables en nuestros estadios
Ha costado décadas erradicar las conductas indeseables de nuestras gradas y hacer de los estadios españoles un espacio de civismo

Escucha la Línea Editorial de la madrugada del 2 de abril
Madrid - Publicado el - Actualizado
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El pasado martes, durante el partido que la selección española disputó contra Egipto en Barcelona, se oyeron cantos xenófobos e islamófobos que resultan intolerables. La situación fue tal que en los videomarcadores del estadio se tuvo que recordar que nuestra legislación prohíbe y sanciona este tipo de comportamientos.
El fútbol es un acontecimiento masivo y festivo que, en la mayoría de las ocasiones sirve para expresar valores admirables como el esfuerzo, el trabajo en equipo o el afán de superación. Sin embargo, sucesos como los del pasado martes nos recuerdan que nuestros estadios no están a salvo de la intolerancia y la sinrazón que, en ocasiones, atraviesan nuestra sociedad.
En Cornellà se escucharon cánticos que solo representan a una minoría y que, sin embargo, son capaces de empañar la imagen de un estadio, de una ciudad e incluso de un país. En el caso de los gritos islamófobos, al mal gusto y al odio se suma un atentado contra la libertad religiosa, un derecho fundamental especialmente protegido en cualquier democracia.
Ha costado décadas erradicar las conductas indeseables de nuestras gradas y hacer de los estadios españoles un espacio de civismo. España organizará en 2030 el Mundial junto con Portugal y Marruecos, una fecha en la que nuestra imagen como país volverá a ponerse a prueba. Estos sucesos pueden ser hechos aislados, pero surgen un caldo de cultivo. Por eso toda la sociedad debe reaccionar de forma unánime para evitar que puedan propagarse.



