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España y Rabat crean grupo de trabajo sobre el cierre de la aduana de Melilla

Los Gobiernos de España y de Marruecos han acordado hoy crear un grupo de trabajo para intentar encontrar una salida al cierre de la aduana comercial con Melilla, en el puesto fronterizo de Beni-Enzar, que Rabat adoptó el pasado 1 de agosto de manera unilateral.

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 18:13

Los Gobiernos de España y de Marruecos han acordado hoy crear un grupo de trabajo para intentar encontrar una salida al cierre de la aduana comercial con Melilla, en el puesto fronterizo de Beni-Enzar, que Rabat adoptó el pasado 1 de agosto de manera unilateral.

El ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, ha comunicado esta medida durante su comparecencia en el Congreso para informar de la situación en el paso fronterizo y ha confiado en que pueda haber "un diálogo constructivo" que desemboque en un acuerdo.

La decisión de crear un grupo bilateral se ha adoptado en la reunión celebrada en Rabat entre la directora general de Aduanas, María Pilar Jurado, y su colega marroquí, Nabil Lajdar, que, según el ministro, se ha desarrollado en un "clima positivo y cordial".

En paralelo, Borrell ha mantenido una conversación telefónica con su homólogo marroquí, Naser Buritam, en la que han constatado "la confianza y el deseo de que los contactos entre ministerios sean provechosos y permitan encontrar soluciones satisfactorias".

Borrell ha subrayado las "excelentes e intensas relaciones" entre ambos países y el diálogo "directo y fluido" que hay en marcha en asuntos "sensibles" como la inmigración y la seguridad.

Por ello, se ha felicitado de que también se haya entablado un cauce con el objetivo de resolver el problema comercial en Melilla, evitando "escaladas políticas de un problema que se puede resolver de manera más eficiente a nivel técnico".

"Es lo natural y lo normal entre dos países socios estratégicos. Es lo que hemos intentado poner en valor cuando nos hemos enfrentado con una situación un tanto atípica en nuestra relaciones", ha sostenido el ministro.

Borrell ha recordado que el cierre de la oficina marroquí de la aduana junto al puerto de Melilla, que impide el paso de contenedores a Marruecos por vía terrestre, fue una decisión unilateral de Rabat que no fue comunicada al Gobierno español, sino a los agentes económicos afectados.

Según el ministro, el reino alauí tomó esta medida "por razones estrictamente de índole económica" para desarrollar la actividad comercial del puerto marroquí de Nador, que compite con el de Melilla.

Borrell ha dicho comprender que Marruecos defienda sus derechos, pero también ha considerado "legítimo" el interés de España en promover el desarrollo de Melilla.

"El uso de determinadas infraestructuras no debería redundar en detrimento de las infraestructuras del país vecino, aunque compiten entre sí", ha reflexionado el jefe de la diplomacia española.

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