Llega el día del juicio: ¿Qué hay en juego?

Cualquier ciudadano podrá ser observador, el juicio se retransmite en directo

Manuel Marchena

El juez Marchena | EFE

@patriciarosety

Jefa de Tribunales

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 12 feb 2019

Aunque parezca mentira, llega el día del juicio. Llevamos año y medio hablando y escribiendo sobre el proceso soberanista del 1-O, y mucho más desde el 9-N, llegando al hartazgo de muchos españoles. Es comprensible, llenamos muchas páginas y muchos minutos, pero estamos ante un caso muy grave en una democracia. Preocupa y afecta a toda España, a todos los españoles.

Este martes veremos en el banquillo del Tribunal Supremo a los doce acusados por estos delitos. Un ex vicepresidente autonómico, 8 ex consejeros, la ex presidenta del Parlament y dos líderes independentistas. Nueve están en prisión preventiva y por ello el Supremo ha tomado fuertes medidas de seguridad, tanto dentro como fuera del Tribunal. Los nueve procesados encarcelados llegarán desde prisión a la Audiencia Nacional, y desde allí serán trasladados al Tribunal Supremo.

España entera estará pendiente de un tribunal, seis hombres y una mujer, de gran nivel jurídico, en especial su Presidente, Manuel Marchena, Presidente de la Sala Penal y ponente de esta causa. La expectación mediática es fuerte. Más de 600 periodistas acreditados de más de 150 medios de comunicación. Más de medio centenar son extranjeros, y la mayoría europeos, de Francia, Alemania, Holanda y Suiza. También se han acreditado periodistas de Estados Unidos, Rusia, China y Japón. Pero dentro del tribunal, cada día, estaremos alrededor de 250. No había tanta expectación por un juicio desde el 11-M, pero era distinto. Había mucha emoción, sentimientos. Aquí, hay otra cosa. Aunque como entonces, habrá un antes y un después.

Un juicio que podrá seguir cualquier ciudadano desde cualquier parte del mundo. Será retransmitido en directo a través de la web del Poder Judicial, algo que no se había hecho nunca. Y cualquiera podrá ser observador nacional o internacional. “Es un juicio público”, decía el Presidente Carlos Lesmes a los periodistas hace diez días. No es necesario que los observadores estén en la sala. Añadía Lesmes que “el observador es necesario cuando hay opacidad, y el sistema judicial español goza de todas las garantías”.

Los procesados han intentado aplazar el juicio con todos los recursos y escritos posibles a los que el Supremo ha respondido con todos los argumentos y todos los detalles. Veremos si deciden, finalmente, declarar en catalán, que no lo hicieron nunca en instrucción, o si lo hacen en castellano. Esa estrategia dilata más el juicio y se pierde frescura, espontaneidad y agilidad. Y también tiempo, aunque algunos lo ganen. Pero las estrategias son las estrategias, al igual que lo es si responden o no a la Fiscalía y a la Abogacía del Estado. Lo que tienen claro las defensas de los acusados es que a quien no van a responder es a VOX. Nos quedan los seis procesados por desobediencia que serán juzgados en Cataluña. Y los siete fugados, con Puigdemont a la cabeza. Pero, de momento, están fuera del alcance de la Justicia española.

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