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El Rey, contundente en la defensa de la unidad y la Constitución: "Sin eso, no hay paz ni libertad"

Felipe VI se ha dirigido a la sociedad española en su tradicional mensaje navideño centrando sus palabras en dos realidades: la unidad del país y la Constitución

Para el rey "fuera del respeto a la Constitución no hay democracia ni convivencia posibles; no hay libertades sino imposición; no hay ley, sino arbitrariedad".

José Ángel Cuadrado Roca
@cuadrado_rocaCoordinador digital de Ábside Media

Tiempo de lectura: 7'Actualizado 25 dic 2023

Como cada año, el rey Felipe VI se ha dirigido a todos los españoles en su tradicional mensaje navideño que en esta ocasión ha girado en torno a dos realidades muy espinosas en este momento, la unidad de España y la Constitución.

Un mensaje que llega casi mes y medio después de que Pedro Sánchez haya conseguido volver a ser investido como presidente con el apoyo, entre otros, de los partidos independentistas vascos y catalanes. Y, sólo días después, de que la ley de la amnistía haya superado su primer trámite parlamentario.

Esta realidad política de nuestro país, con las consecuencias sociales que pueda tener para 2024, han sido motivo de análisis profundo y reflexión del rey de España.

Sin dejar de comentar su preocupación por otros temas como la violencia contra la mujer o los problemas que tienen los jóvenes para acceder a una vivienda, el monarca ha querido poner, primero, el foco, en la Constitución y en la vigencia que sigue teniendo, para él, el texto a día de hoy: "Por ello, quiero reivindicar la Constitución no solo como valor democrático de presente y de futuro, sino también como instrumento y garantía imprescindible para que la vida de los españoles pueda seguir discurriendo con confianza, con estabilidad, con certidumbre".

Una idea que Felipe VI ha ido desarrollando con el paso de los minutos y que ha resumido de esta manera tan clara: "Fuera del respeto a la Constitución no hay democracia ni convivencia posibles; no hay libertades sino imposición; no hay ley, sino arbitrariedad. Fuera de la Constitución no hay una España en paz y libertad".

Por su puesto, hablando sobre la Constitución - texto que acaba de cumplir 45 años - el rey se ha acordado del acto celebrado el pasado 31 de octubre en el que su hija, la princesa Leonor, juró la Carta Magna al superar la mayoría de edad.


La princesa Leonor jura la Constitución, en el Congreso, tras alcanzar la mayoría de edad

Los Reyes y la infanta aplauden a la princesa Leonor que jura la Constitución, en el Congreso, tras alcanzar la mayoría de edad.


Y en segundo lugar, Felipe VI ha querido poner en valor la unidad de España como el otro pilar sobre el que se debe sostener la sociedad española para seguir caminando hacia el futuro.

Para el rey, precisamente esa unidad de los españoles, ha sido la responsable de que, en los últimos años, el país haya conseguido evolucionar y progresar.

Según Felipe VI, si no hay unidad, no se podrán "afrontar con éxito los serios y complejos retos del futuro": "Deberíamos tomar mayor conciencia del gran país que tenemos, para así sentirlo más y cuidarlo entre todos".

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Por último, el monarca ha querido dirigirse a todas las instituciones del Estado como responsables, precisamente, de hacer valer la Constitución y de promover la unidad del país: "las instituciones deben procurar siempre los intereses generales de todos los españoles con lealtad a la Constitución. Cada institución, comenzando por el Rey, debe situarse en el lugar que constitucionalmente le corresponde, ejercer las funciones que le estén atribuidas y cumplir con las obligaciones y deberes que la Constitución le señala.

Vídeo



Lee íntegro el mensaje de Su Majestad el rey Felipe VI

Buenas noches,

Como cada Nochebuena, tengo la oportunidad de felicitaros la Navidad y de transmitiros, junto a mi familia, nuestros mejores deseos. Es una tradición que me agrada mantener y que también me permite hacer llegar a vuestros hogares algunas reflexiones sobre nuestro presente y sobre los retos que se nos plantean como país.

Las dificultades económicas y sociales que afectan a la vida diaria de muchos españoles son una preocupación para todos. Una preocupación que se manifiesta, especialmente, en relación con el empleo, la sanidad, la calidad de la educación, el precio de los servicios básicos. Desde luego también con la inaceptable violencia contra la mujer o, en el caso de los jóvenes, con el acceso a la vivienda.

Así pues, son muchas las cuestiones concretas que me gustaría abordar con vosotros hoy, si bien esta noche quiero centrarme en otras que también tienen mucho que ver con el desarrollo de nuestra vida colectiva. Es a la Constitución y a España a lo que me quiero referir.

Este año, nuestra Constitución ha cumplido 45 años. Durante estos años de vida democrática, la Constitución, que la Princesa de Asturias juró el pasado 31 de octubre, ha estado presente ininterrumpidamente en nuestras vidas. Y es, sin duda, el mejor ejemplo de la unión y convivencia entre españoles.

No podemos olvidar que uno de nuestros grandes activos en democracia es, precisamente, esa convivencia basada en sentimientos compartidos y en la búsqueda común del bienestar y la prosperidad de todos.

En Asturias en octubre pasado, señalé —y así lo creo—, que es con la unión, con el esfuerzo colectivo y con las actitudes solidarias como se construyen las grandes obras, las que trascienden a las personas, las que duran y permanecen en el tiempo. Es así como un país progresa.

Naturalmente, en España todo ciudadano tiene derecho a pensar, a expresarse y defender sus ideas con libertad y respeto a los demás. Pero la democracia también requiere unos consensos básicos y amplios sobre los principios que hemos compartido y que nos unen desde hace varias generaciones.

Y esa unión, que tiene profundas raíces históricas y culturales, debe descansar sobre todo en los valores que rigen toda convivencia democrática: la libertad, la justicia, la igualdad, el pluralismo político.

Esos son los valores que nos cohesionan, que le dan fortaleza y permanencia a un sistema democrático como el nuestro.

Y así los define y establece nuestra Constitución, que ha sido el mayor éxito político de nuestra reciente historia, y que supuso la culminación de un proceso que mereció una admiración y un reconocimiento internacional extraordinarios.

Gracias a ella, España consiguió construir y consolidar una democracia plena, abierta e integradora, un Estado Social y Democrático de Derecho, que ha asegurado nuestra convivencia y que nos ha permitido superar diversas y graves crisis en los últimos años. Esa es la evidente realidad de nuestra historia reciente constitucional.

Gracias a la Constitución conseguimos superar la división, que ha sido la causa de muchos errores en nuestra historia; que abrió heridas, fracturó afectos y distanció a las personas. Superar esa división, por tanto, fue nuestro principal acierto hace ya casi 5 décadas. Por eso, evitar que nunca el germen de la discordia se instale entre nosotros es un deber moral que tenemos todos. Porque no nos lo podemos permitir.

Y hay otra dimensión de la Constitución en la que a menudo no reparamos, y que sin duda es también muy importante: La que nos permite asegurar nuestro modelo de vida, nuestra forma de vivir y de entender la vida. Expresarse libremente, recibir una educación, tener un empleo, o protegerse de la enfermedad, es sin duda clave en nuestro día a día. También lo es, acceder a una vivienda, formar una familia, contar con ayuda social o disponer de un retiro digno... Todos esos hechos diarios —y muchos más— son los que la Constitución ampara, garantiza y protege.

Por ello, quiero reivindicar la Constitución no solo como valor democrático de presente y de futuro, sino también como instrumento y garantía imprescindible para que la vida de los españoles pueda seguir discurriendo con confianza, con estabilidad, con certidumbre. Para que podamos disfrutar libremente de una vida en la que cada uno —con sus circunstancias— pueda ver razonablemente satisfechas sus legítimas expectativas, sus ambiciones, proyectos y necesidades.

Pero es evidente que para que la Constitución desarrolle plenamente su cometido no solo se requiere que la respetemos, sino también que conservemos su identidad, lo que la define, lo que significa; su razón de ser como pacto colectivo de todos y entre todos para un propósito compartido.

Y, finalmente, exige que preservemos su integridad como lugar de reconocimiento mutuo, de aceptación y encuentro aprobado por todos los españoles, como legítimos titulares que son de la soberanía nacional.

Por tanto, fuera del respeto a la Constitución no hay democracia ni convivencia posibles; no hay libertades sino imposición; no hay ley, sino arbitrariedad. Fuera de la Constitución no hay una España en paz y libertad.

Y junto a la Constitución, España.

Los españoles iniciamos hace ya casi medio siglo un nuevo camino; lo hicimos juntos, democráticamente, en un proyecto común. Aprobamos una visión compartida de España que reconoce el derecho de todos a sentirse y a ser respetados en su propia personalidad y en su cultura; con sus lenguas, tradiciones e instituciones.

Y hoy, España es una sociedad fuerte, que ha demostrado muchas veces los valores que forjan nuestro sentido como comunidad política:

Hemos sido solidarios con quienes han sufrido la adversidad; Hemos tenido un comportamiento cívico ejemplar en la superación de la COVID; Hemos demostrado coraje, dignidad y principios frente al terrorismo; Y hemos expresado y —sobre todo— defendido nuestros valores constitucionales cuando estos han estado en cuestión o se han puesto en riesgo.

Y todo ello, también lo hemos hecho juntos y de acuerdo con el marco constitucional, decidido por todos los españoles.

La razón última de nuestros éxitos y progresos en la historia reciente ha sido precisamente la unidad de nuestro país, basada en nuestros valores democráticos y en la cohesión, en los vínculos sólidos del Estado con nuestras Comunidades Autónomas y en la solidaridad entre todas ellas... Basada también en nuestra apertura al exterior con una profunda vocación iberoamericana y europea. Precisamente, España ha presidido el Consejo de la UE durante el último semestre, en el que se ha reforzado la unidad de Europa.

No tengo duda de que la unidad, será también la clave para que podamos afrontar con éxito los serios y complejos retos de futuro a los que España se enfrenta hoy.

Para abordar ese futuro, todas las instituciones del Estado tenemos el deber de conducirnos con la mayor responsabilidad y procurar siempre los intereses generales de todos los españoles con lealtad a la Constitución. Cada institución, comenzando por el Rey, debe situarse en el lugar que constitucionalmente le corresponde, ejercer las funciones que le estén atribuidas y cumplir con las obligaciones y deberes que la Constitución le señala.

Debemos respetar también a las demás instituciones en el ejercicio de sus propias competencias y contribuir mutuamente a su fortalecimiento y a su prestigio. Y finalmente debemos velar siempre por el buen nombre, la dignidad y el respeto a nuestro país.

España ha tenido a lo largo de su historia, durante siglos, la responsabilidad de influir en el rumbo de la Humanidad. Como también ha atravesado períodos de tragedia, silencio, aislamiento y dolor. Pero el pueblo español los ha superado siempre; ha conseguido sobreponerse, sabiendo elegir su camino con fortaleza y con el orgullo de los pueblos que son y quieren ser.

Deberíamos tomar mayor conciencia del gran país que tenemos, para así sentirlo más y cuidarlo entre todos. Así podremos cumplir mejor con la obligación de la que hablé hace unas semanas en las Cortes: la de garantizar a las jóvenes generaciones el legado de una España unida, cohesionada, con voluntad de entendimiento, y sólida en sus convicciones democráticas, cívicas y morales; el legado de una España respetada, de una Nación querida, en la que puedan continuar desarrollando sus vidas de manera libre, de manera segura en un entorno de estabilidad y confianza.

España seguirá adelante. Con determinación, con esperanza, lo haremos juntos; conscientes de nuestra realidad histórica y actual, de nuestra verdad como Nación. En ese camino estará siempre la Corona; no solo porque es mi deber como Rey, sino también porque es mi convicción.

Gracias por vuestro tiempo en esta noche y junto a la Reina, la Princesa Leonor y la Infanta Sofía os deseamos una feliz Nochebuena, con un recuerdo muy especial para quienes, en este momento, con dedicación y entrega, velan por la seguridad de todos, y por el funcionamiento de los servicios públicos.

A todos, Feliz Navidad, Eguberri on, Bon Nadal y Boas festas.

Muy buenas noches; y Feliz y próspero año 2024.


Fotografías que han aparecido durante el mensaje del Rey


La Princesa de Asturias con ciudadanos en la calle tras el acto de juramento de la Constitución

La Princesa de Asturias saluda a decenas de ciudadanos en la calle tras el acto de juramento de la Constitución en el Congreso.


Su Majestad la Reina con las familias afectadas por el incendio de Tenerife

La Reina Leticia acompaña a las familias afectadas por el incendio de Tenerife.


Los Reyes a su salida de la Embajada de España en Reino Unido, con motivo de la Coronación de Carlos

Los Reyes a su salida de la Embajada de España en Reino Unido, con motivo de la Coronación de Carlos de Inglaterra.


El rey saluda a decenas de españoles en la calle

El Rey saluda a decenas de ciudadanos en la calle a su llegada al Monasterio San Jerónimo de Yuste en la entrega del Premio Europeo Carlos V.


alt de la foto

La Infanta Doña Sofía saludando al público en la final del Mundial Femenino de Fútbol en Sydney.

La Infanta Doña Sofía saludando al público en la final del Mundial Femenino de Fútbol en Sydney.


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