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DEBATE INVESTIDURA

Un estreno pacífico para el primer gran pleno de Batet en el Congreso

El estreno de Meritxell Batet como presidenta del Congreso en un pleno como el del debate de investidura ha sido de lo más pacífico si se compara con la gresca y el tono bronco que marcaron el día de constitución de las Cortes, hace dos meses.,Los gritos y la conflictividad del pasado 21 de mayo, cuando tuvo lugar la sesión constitutiva de la Cámara, contrastan con la suavidad de la investidura, tanto en la primera como en la segunda jornada de este martes.,Batet sólo ha i

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 19:24

El estreno de Meritxell Batet como presidenta del Congreso en un pleno como el del debate de investidura ha sido de lo más pacífico si se compara con la gresca y el tono bronco que marcaron el día de constitución de las Cortes, hace dos meses.

Los gritos y la conflictividad del pasado 21 de mayo, cuando tuvo lugar la sesión constitutiva de la Cámara, contrastan con la suavidad de la investidura, tanto en la primera como en la segunda jornada de este martes.

Batet sólo ha intervenido en un par de ocasiones para advertir al portavoz de ERC, Gabriel Rufián, que se había excedido en el uso de sus tiempos.

Además, ha pedido silencio a los diputados cuando estaba en la tribuna la portavoz del grupo socialista, Adriana Lastra, debido al tumulto que estaban provocando sus palabras.

Aquí acaban los llamamientos de la presidenta del Congreso durante el día y medio de debate de investidura del candidato socialista, Pedro Sánchez.

De hecho, ayer lunes, primera jornada, no se produjo ningún apercibimiento, ni para avisar de excesos en el uso de la palabra ni para pedir calma a los diputados que pudieran haber elevado el volumen de voz.

Fueron siete horas de debate y sí hubo increpaciones y sarcasmos procedentes de la bancada, sobre todo en los instantes más intensos, como los cara a cara que tuvo Sánchez con el líder del PP, Pablo Casado, o el secretario general de los socialistas, Albert Rivera.

También se notó tensión cuando el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, desveló detalles de las negociaciones para formar un Gobierno de coalición, o ante el discurso del líder de Vox, Santiago Abascal.

Pero Batet en ningún momento intervino porque nunca se interrumpieron los discursos de quienes estaban entonces en la tribuna de oradores.

Asimismo, los intervinientes han cumplido escrupulosamente los tiempos.

A Sánchez no cabía decirle nada porque en este tipo de debates no se le limita el cronómetro, pero sí puede interrumpir y hasta retirar la palabra a los demás intervinientes si exceden sus plazos o incurren en comentarios ofensivos. No ha tenido que hacerlo.

Su toma de contacto no fue tan calmada. La presencia de los diputados presos, Oriol Junqueras, Josep Rull, Jordi Turull y Raül Romeva, enervaron los ánimo de algunos grupos.

Cuando muchos tuvieron que jurar o prometer el cargo de diputado, especialmente los de los grupos catalanes, la reacción de una parte de la bancada resultó airada y ruidosa.

También fueron controvertidas algunas de las opciones para los parlamentarios de Unidas Podemos para ser investidos.

Hasta tal punto llegó la discusión que, una vez terminada la sesión, PP y Cs llevaron la polémica a la Mesa y han pedido a instancias judiciales la revisión de las fórmulas empleadas.

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