España, infrarrepresentada en los puestos de mando de UE

La intensidad de la crisis económica y los equilibrios entre los grandes bloques ideológicos, las razones que hay detrás de esa pérdida de peso

España, infrarrepresentada en los puestos de mando de UE

 

Tiempo de lectura: 3' Actualizado 15:12

 La elección de de Luis de Guindos como vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE) supone la consecución de nuevo intento de España para empezar a corregir su infrarrepresentación en los puestos de mando de las instituciones europeas, denunciada por el Gobierno y reconocida incluso por algunos socios comunitarios.

El ministro de Economía ya intentó acceder a los órganos de dirección de los organismos de la UE, tras su intento de presidir el Eurogrupo en julio de 2015. Por entonces, el ministro español, al salir de la sesión en la que se reeligió al holandés Jeroen Dijsselbloem, se mostró convencido de que España merecía tener "más representación" en los cargos comunitarios.

España es el quinto país más grande de la UE -a la espera de que se formalice la salida del Reino Unido- y la cuarta economía de la Eurozona, pero sin embargo desde hace años no hay españoles en los puestos más importantes de la Unión, situación que contrasta con la presencia de representantes de otros países del sur como Italia y, sobre todo, Portugal.

La intensidad de la crisis económica en España y los equilibrios entre los grandes bloques ideológicos -situar a De Guindos al frente del Eurogrupo hubiera dejado todas las instituciones europeas en manos del Partido Popular Europeo- parecen ser las razones que hay detrás de esa pérdida de peso. 

En 2012, tres años antes de la fallida candidatura al Eurogrupo, España recibió otro duro revés cuando, por primera vez en catorce años, quedó fuera de los seis puestos del comité ejecutivo del Banco Central Europeo.  El español José Manuel González Páramo dejó su lugar en el equipo directivo y le sustituyó el gobernador del Banco Central de Luxemburgo, Yves Mersch, en detrimento del candidato español Antonio Sáinz de Vicuña, director del servicio jurídico del banco. En contra de la candidatura del español pesó entonces que los países del sur ya ocupaban la presidencia y la vicepresidencia del banco con Mario Draghi (Italia) y Vítor Constancio (Portugal). En paralelo a aquella elección, España perdió otra silla que algunos consideraban "un premio de consolación": el alemán Klaus Regling fue nombrado director general del nuevo Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), al que aspiraba la española Belén Romana.

Lejos quedan los años en los que España ocupaba puestos como las vicepresidencias de la Comisión Europea, la secretaría general del Consejo, la presidencia del Parlamento Europeo o el cargo de Alto Representante de la Política exterior y de Seguridad Común de la UE. Siete españoles, cuatro del PP y tres del PSOE, han sido miembros del "Gobierno Europeo" ocupando distintas comisarías desde la entrada de España en la UE en 1986.

Actualmente, Miguel Arias Cañete ocupa la cartera de Acción Climática y Energía, aunque anteriormente Manuel Marín, Loyola de Palacio y Joaquín Almunia, se hicieron cargo de alguna vicepresidencia. En 2014 España perdió su último puesto de relevancia en la Comisión con la salida de Almunia de la vicepresidencia y la cartera de Competencia.  Anteriormente, Abel Matutes y Marcelino Oreja llegaron a ser, entre otras carteras, comisarios de Transportes, mientras que el socialista Pedro Solbes fue el responsable durante casi cinco años de la política económica y monetaria de la Unión.

En cuanto al legislativo, tres españoles han sido presidentes del Parlamento Europeo en estos años: Enrique Barón (1989-1992), José María Gil Robles (1997-1999) y Josep Borrell (2004-2007). Javier Solana ha sido otro político español con destacados cargos en la Unión, llegando a ocupar el cargo de Alto Representante de Política Exterior y de Seguridad de la UE.

Pese a la ausencia de españoles en los puestos más visibles de la UE, un informe del "think tank" europeo Bruegel sobre "el músculo" de los socios comunitarios en las instituciones europeas con datos de 2015 concluye que España no había perdido peso entre los altos cargos de los organismos de la Unión.

El informe se fija en el número de españoles en direcciones generales, vicedirectores o jefes de gabinete de la Comisión, así como presidencias y direcciones en el Parlamento Europeo y refleja que España era en 2015 el cuarto país con mayor número de altos cargos (13) por detrás de Alemania (23), Reino Unido (17) e Italia (14) y por delante de Francia (12). La salida del Reino Unido de la UE en 2019 supondrá una revisión del peso de los países en la Unión que debería concretarse en una mayor presencia de españoles en sus instituciones. De momento, España ganará 5 diputados en el Parlamento Europeo (pasará de 54 a 59), siendo el país que más escaños sumará junto a Francia, de acuerdo con la nueva distribución aprobada por la Eurocámara

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