INCIDENTES PAMPLONA (Ampliación)

La Audiencia tampoco ve terrorismo en incidentes de casco antiguo de Pamplona

La Audiencia Nacional tampoco ha visto terrorismo en los incidentes violentos ocurridos en una manifestación en el casco antiguo de Pamplona el 11 de marzo 2017 y ha condenado a los cuatro jóvenes acusados por estos hechos a 2 años de prisión por un delito de desórdenes públicos.

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 15:53

La Audiencia Nacional tampoco ha visto terrorismo en los incidentes violentos ocurridos en una manifestación en el casco antiguo de Pamplona el 11 de marzo 2017 y ha condenado a los cuatro jóvenes acusados por estos hechos a 2 años de prisión por un delito de desórdenes públicos.

Para el tribunal, los acusados, Asier P.B., Rubén I.B., Endika E.M. y Julen P.G., no actuaron amparados por una organización terrorista, requisito indispensable para que se les pueda condenar por terrorismo.

La Sala cree que no se ha acreditado la "participación de una organización terrorista o grupo concreto" en la manifestación ni "ha quedado aclarado" cuál es la línea oficial de la misma, "ni si esa línea es precisamente la de los restos de una ETA crepuscular", como tampoco existen datos "sobre las entidades convocantes o sobre sus conexiones con la organización terrorista ETA".

De esta forma, como también ha ocurrido en el caso de la agresión de Alsasua en 2016, la Audiencia Nacional ha desoído la petición de la Fiscalía, que sí que enmarcó la actuación de los acusados en un delito de terrorismo y solicitó para ellos 7 años de prisión por desórdenes públicos terroristas.

Es más, la sección segunda de lo Penal, que ha emitido la sentencia, cree que la Fiscalía hizo "una interpretación desmesurada" del delito y asegura: "Actuar al amparo de una organización o grupo terrorista es mucho más que compartir determinados fines u objetivos".

Aún así, la Sala impone a los acusados varias agravantes porque los actos fueron "potencialmente peligrosos para la vida de las personas" ya que los encausados, con el rostro oculto, usaron "instrumentos peligrosos tales como bengalas, material pirotécnico o líquido inflamable" en una manifestación numerosa.

La sentencia acredita que la protesta se impulsó desde el entorno de la izquierda abertzale como una "Nueva iniciativa contra la represión" en la que los asistentes, "embozados mediante capuchas y camisetas que ocultaban su rostro (...) realizaron violentos incidentes de orden público y ataques perfectamente organizados y planificados contra las Fuerzas de Seguridad".

Durante la protesta, los manifestantes gritaron consignas "a favor de la lucha" como "Gora ETA" o "Euskal Presoak" (presos vascos), se lanzaron "piedras de forma muy violenta contra los policías uniformados", así como cohetes y petardos, se quemaron contenedores y se intentó incendiar cajeros.

A ella acudieron los acusados desde Guipúzcoa con "la intención de participar en los actos violentos" y se enfrentaron a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. En concreto dos de ellos, Asier P. y Julen P. lanzaron piedras a los agentes y Rubén I.B., Endika E.M. "arrastraron un contenedor portátil de vidrios ardiendo".

Unos hechos que causaron lesiones a tres agentes y a un ciudadano "que paseaba por el centro de Pamplona", quien sufrió una quemadura de primer grado a consecuencia de un explosivo.

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