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Sin mascarillas, el teletrabajo pierde fuerza y gana puntos la flexibilidad laboral

Las empresas se adaptan a la ausencia de mascarillas con mayor presencia laboral, aunque el teletrabajo sigue siendo el doble que antes de la pandemia

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Maribel Sánchez Margallo
@maribelmargallo

Redactora 

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 13:05

Tras el boom de trabajo en remoto durante el primer año de pandemia (se superó el 30% de personas teletrabajando durante el confinamiento, sobre todo en Madrid y Barcelona), el porcentaje ha caído en picado y se ha reducido a la mitad (14,4% el pasado mes de marzo), pero duplica el que se registraba en 2019.

A estos datos hay que añadir que el fin de las mascarillas en interiores está haciendo que siga bajando ese porcentaje, pero las ventajas económicas y sociales para los empresarios y empleados hará que sobreviva a la pandemia, como explica en COPE Valentín Bote, profesor de Economía de la UAM y director de la empresa de recursos humanos Randstad Research. “Ha habido un efecto “escalón” tras la pandemia, pero con un porcentaje de teletrabajo que se ha consolidado. Sin embargo, hay que tener en cuenta que un 70% de los puestos de trabajo tienen que ser obligatoriamente presenciales y las empresas que han ido recuperando normalidad han ido incorporando trabajo presencial a sus oficinas o modelo híbridos”, asegura Valentín Bote para añadir que “en la mente de todos los empleados el teletrabajo está mucho más presente que antes.

Otro factor determinante es que este brusco descenso del trabajo en remoto contradice la intención del Ministerio de Hacienda y otros organismos públicos de fomentar el teletrabajo para ahorrar energía. Hacienda ha anunciado que retomará el acuerdo alcanzado en abril de 2021 con los sindicatos del ámbito público en el que se dedicaban 3 días de teletrabajo a la semana una vez finalizada la pandemia.

Al respecto, Óscar Pérez Zapata, sociólogo y profesor de Gestión Empresarial de la Universidad Pontificia de Comillas ICADE,explica en COPE que “hay que empezar reconociendo que la tecnología ha cambiado nuestras vidas y tiene muchas cosas positivas. Lo importante está en cómo se use esa tecnología para determinar si la utilizamos para hacer un trabajo más flexible y autónomo que nos beneficie o que suponga otra exigencia adicional”.

MENOS MASCARILLAS, MENOS TELETRABAJO

A finales del 2019, solamente el 7,9% de la población activa teletrabajaba. En marzo del 2020 se estima que el 48% de la población activa se vio obligada a trabajar en remoto en algunas ciudades concretas de España y en momentos determinados, alcanzando los 3,5 millones de personas. La cifra marcó un récord absoluto en la historia de España, aunque luego se fue moderando hasta situarse en el 30% y bajando, como demuestra la última Encuesta de Población Activa (EPA)

La retirada de la última medida de protección, las mascarillas en interiores, conlleva la entrada en vigor de la Ley de Trabajo a Distancia y la obligatoriedad para las empresas de hacerse cargo de la compensación de gastos de estos trabajadores. De hecho, el sindicato UGT ha empezado a reclamar a las patronales, sectores y empresas que negocien de manera inmediata el cumplimiento de la Ley del Teletrabajo.

Lo que ocurría hasta el pasado 20 de abril (entrada en vigor la norma por la que deja de ser obligatorio el tapabocas en interiores) es que se aplicaba una especie de “excepción covid” que permitía eludir las obligaciones legales de esta ley mientras se mantuvieran las medidas de contención sanitaria.

Con la eliminación, la última medida anticovid, sin embargo, desaparece también esta concesión, por lo que las compañías tendrán que cumplir con todas las exigencias de la normativa.

La explicación la da en COPE el sociólogo Oscar Pérez Zapata, que confirma que “el teletrabajo rompió muchas más regulaciones y límites de horario y productividad. Es una experiencia liberadora, pero si no sabes gestionarlo tenemos un problema”.

Otra situación bien distintas es la relativa al trabajo híbrido, en el que se alterna el trabajo presencial y on-line. Es la alternativa por la que apuestan la mayoría de los expertos, como el director de Randstad, que explica en COPE que “estos niveles actuales de teletrabajo sí que se pueden mantener con alguna oscilación hacia arriba o hacia abajo. El caso es que las empresas que hoy siguen manteniendo el teletrabajo, ya sin restricciones por la COVID, se prevé que lo sigan manteniendo”.

FLEXIBILIDAD Y CONCILIACION

Distintos informes internacionales han demostrado que el teletrabajo ayuda a aumentar la concentración del empleado, la productividad de la empresa y el ahorro energético. Además, un reciente estudio de la empresa de recursos humanos Randstad sobre qué es lo que más valoran los profesionales en un empleo destaca que más de la mitad de los Millennials y la Generación Z dejarían su trabajo si no les fuera posible disfrutar de flexibilidad y conciliación, frente a una tercio de los Baby Boomers.

Lo que estamos percibiendo”, detalla en COPE Valentín Bote, es “que hay una mayor demanda de los trabajadores de una flexibilidad laboral y que a las empresas les está costando encontrar estos perfiles muy especializados. Por este motivo, no parece ilógico que el teletrabajo tenga en un futuro próximo todavía más importancia”.

En concreto, la última oleada del estudio Randstad Workmonitor, elaborada a partir de más de 13.500 encuestas a profesionales ocupados de 33 países, constata que el 45% de los empleados afirma que dejaría su trabajo si no le permitiera disfrutar de su vida personal. En este sentido, el 29% de los trabajadores preferiría estar desempleado a ser infeliz en su trabajo y un 56% no trabajaría de no tener obligaciones económicas.

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